Conviene un etiquetado parecido a los octágonos de advertencia de Chile, en los que se advierte si un producto es alto en grasas o azúcares: Profesional en nutrición

Para los profesionales de la nutrición en México, las reformas a la ley en materia de etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas, es un avance en materia de control sanitario, aunque para la industria alimentaria fue como una “cachetada”, consideró Radamés de Jesús Valdivieso Galindo, subjefe de Dietética del hospital para enfermos crónicos del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) Gustavo Baz Prada

Ahora la pregunta a resolver es saber quién garantizará que realmente se cumpla y se respete esta reforma a través de herramientas más entendibles, pues al consumidor se le ofrece la famosa guía alimentaria en México, pero realmente pocos entienden lo que proporciona cada producto.

“Si a los egresados de nutrición se les complica entender con claridad los parámetros incluidos en las etiquetas, para la población en general son poco entendibles, de ahí que se propone un etiquetado mucho más parecido a los octágonos de advertencia que maneja Chile, en donde se advierte si un producto es alto en grasas o azúcares”.

Valdivieso Galindo considera fundamental entrar de lleno en los cambios de hábitos alimenticios desde el hogar, aun cuando se tengan costumbres culinarias diferentes, pues parecería irrisorio pero a veces hacer compatibles dos formas distintas de ingesta de alimentos es de lo más complicado. “Por ejemplo, si una persona es del norte y su pareja es del sur o de la costa, hay dos cargas alimentarias que chocarán y el que sufre este mestizaje alimenticio es el hijo al que además, hay que sumarle las nuevas dinámicas de alimentación”.

Incluso el especialista en nutrición resaltó el concepto equivocado que se tiene de la palabra dieta, pues dieta es cualquier forma alimenticia de un individuo, sea buena o mala, “esa palabra está muy satanizada”.

Lo importante de una dieta, resaltó, es la cantidad de ingesta de una equilibrada alimentación y tomar agua que no incluya bebidas azucaradas como los refrescos, todo ello acompañado de actividad física.

Mantener un buena dieta o una alimentación saludable repercutirá en la disminución de casos de obesidad infantil y diabetes.

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