En México tomaría más de 120 años emparejar sueldos; 10% de los más ricos recibe 36% del total del ingreso del país.

Al considerar las metas del décimo objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU (Reducción de desigualdades), Leticia Merino Pérez del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), dijo que aun cuando los ingresos de 40 por ciento de la población más pobre en México aumentaran más que la media nacional, como lo sugiere el documento de la Organización de las Naciones Unidas, tomaría más de 120 años emparejar la brecha de salarios entre “ricos” y “pobres” en nuestro país.

“De hecho la tasa a la que ha crecido el ingreso de los sectores más vulnerados, en los últimos 10 años, sí ha sido mayor al promedio nacional; no obstante, ni ese aumento permite cumplir con sus necesidades básicas”, explicó la también coordinadora del Seminario Universitario de Sociedad Medio Ambiente e Instituciones (SUSMAI).

Al intervenir en el Encuentro 2030. Una Aproximación desde México y la UNAM, la coautora de la Agenda ambiental 2018, diagnóstico y propuestas, mencionó que México padece una desigualdad extrema porque aun cuando es la economía número 14 del orbe, tiene a 44 por ciento de sus habitantes en la pobreza y a 7.5 por ciento en pobreza extrema.

El 10 por ciento de los más ricos recibe 36 por ciento del ingreso del país, en contraste con el 50 por ciento de la población que se divide 20 por ciento de los ingresos; el 10 por ciento más pobre recibe únicamente 1.8 de los ingresos. Esta concentración del ingreso nos remite a un pasado colonial que se sigue reproduciendo 300 años después”, indicó.

Merino Pérez aseguró que no sólo es una cuestión económica, ya que las empresas tienen cada vez más poder; ejemplificó con el régimen fiscal, que es muy favorable para los más adinerados. Hasta 2016, continuó, se estima que más de 80 por ciento de los ingresos fiscales del gobierno los pagaron las personas físicas.

“Los niños (52 por ciento) y adolescentes (49 por ciento) son particularmente más pobres que el resto de la población, esto es muy sensible, es muy grave para la sociedad. La vulnerabilidad en México es estructural, es decir necesitamos cambios estructurales no paulatinos ni solamente programas de transferencias a sectores particulares; se requieren políticas de inclusión, de transformación profunda, no sólo económica, sino también social y política”, expuso.

Todo ello, continuó, se traduce en vulnerabilidad ambiental, ya que hay menos acceso a recursos claves como el agua, debido a que los grupos poderosos imponen su visión del ambientalismo que en la mayoría de las ocasiones es parcial.

En el país, según cifras de Leticia Merino, hay casi 12 millones de ricos, quienes concentran los recursos económicos de más de 84 millones de personas con ingresos bajos o muy bajos. En 2002, subrayó, la riqueza de los cuatro mexicanos más acaudalados representaba dos por ciento del producto interno bruto (PIB), pero en 2018 fue equivalente a 10 por ciento del PIB.

 

“Atender la desigualdad en México exige revertir los privilegios (políticos, económicos y sociales) de uno por ciento más rico de la población”, concluyó.

AGENDA 2030

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un plan de acción mundial en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, impulsado por la ONU y adoptado por 193 estados miembros. Busca fortalecer la paz universal y la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la extrema, hacer realidad los derechos humanos de todos y alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas, para avanzar así hacia el desarrollo sostenible.

Se compone de 17 objetivos y 169 metas de carácter universal que abarcan las tres dimensiones del desarrollo sostenible: social, económica y ambiental.

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