miércoles, junio 29, 2022
DETERIORO LABORAL EN AUMENTO

De acuerdo con el último censo de población del 2020, en México habitan poco más de 126 millones de personas, de las cuales al menos 65 millones son mujeres, el 30 % aproximadamente (19 millones 500 mil) se encuentran en edad laboral, esto es en promedio entre los 19 y los 65 años de edad. En el caso de los hombres, son poco más de 61 millones y aproximadamente el 27.8 % (16 millones, 958 mil) pueden trabajar.

Por Claudio Jaime Batlle

El deterioro de la calidad remunerativa laboral en México y en el resto del mundo han venido acompañadas de fenómenos sanitarios tales como la pandemia por COVID-19 así como de otros de carácter político/militar, fenómeno relacionado tanto con la desaceleración económica global como con los colaterales como la inflación.

Durante la penúltima semana de mayo el observatorio de la Organización Internacional del Trabajo (IOT) dio a conocer un estudio detallado respecto de cómo la pandemia por COVID-19 y la invasión a territorio Ucraniano por parte de Rusia, han disminuido la tendencia favorable que comenzaba a suscitarse hasta antes del 2022, así como el estancamiento en los avances laborales que implicaban el pago justo de la actividad, la equidad de salarios por géneros entre otros. Como aspectos destacados el informe del IOT señala los siguientes:

Estancamiento de la tendencia positiva de las horas trabajadas y restablecimiento

de los riesgos.

En el primer trimestre de 2022, el número de horas trabajadas en el mundo se deterioró y se mantiene un 3.8 % por debajo del nivel del cuarto trimestre de 2019 (parámetro anterior a la crisis), lo que equivale a un déficit de 112 millones de empleos a tiempo completo; ello indica un retroceso importante en el proceso de recuperación.

Estas estimaciones para el primer trimestre de 2022 presentan un deterioro marcado frente a las proyecciones anteriores de la OIT de enero de 2022 (2,4 por ciento por debajo del nivel anterior a la crisis, o el equivalente a 70 millones de empleos a tiempo completo).

El impacto del conflicto en Ucrania no solo tiene lugar en la región; se hace notar también en la economía mundial (en especial, en el precio de los alimentos y la energía) y en las cadenas de suministro mundiales. Además, es probable que el aumento de las turbulencias financieras y el endurecimiento de la política monetaria extiendan sus efectos en los mercados laborales de todo el mundo en los próximos meses.

Si bien el panorama es incierto, hay cada vez más posibilidades de que se produzca un mayor deterioro de las horas trabajadas a lo largo de 2022.

La brecha de género en las horas trabajadas     sigue siendo amplia pese a los avances positivos en los países de ingreso alto.

La recuperación no está cerrando la brecha de género en cuanto a las horas trabajadas en el empleo que ya era considerable antes de la crisis y se amplió aún más durante la misma. Pese a haberse producido algunos avances en la reducción de la brecha en los países de ingreso alto, las mujeres de todo el mundo pasan ahora 18.9 horas semanales en el empleo, es decir, el 57 % del promedio de horas trabajadas por los hombres (33.4 horas).

Persisten grandes divergencias entre e   l empleo y los ingresos procedentes del trabajo.

A finales de 2021, en la mayor parte de los países de ingreso alto el empleo había recuperado los niveles anteriores a la crisis o incluso los superaba, pero en la mayor parte de los países de ingreso mediano persistían los déficits.

En general, en 2021 el nivel de los ingresos mundiales procedentes del trabajo fue un 0.9 % superior al nivel previo a la crisis, impulsado por los países de ingreso alto y China.

No obstante, esta tendencia general oculta disparidades apreciables. En 2021, tres de cada cinco trabajadores vivían en un país en el que los ingresos procedentes del trabajo aún no habían recuperado el nivel anterior a la crisis.

La creciente inflación plantea un problema importante para mantener el poder adquisitivo de los ingresos laborales.

La inflación mundial, impulsada principalmente por el aumento de los precios de los alimentos y de la energía, así como las perturbaciones del suministro, añade elementos de riesgo para la recuperación y provoca una erosión de los ingresos reales de los trabajadores y sus familias.

En ausencia de aumentos salariales acordes, la demanda agregada podría caer de forma significativa, amenazando así el crecimiento económico y el empleo. Por lo tanto, a pesar de la mayor tensión de los mercados de trabajo, el riesgo general de una espiral salarios-precios sigue siendo bajo.

Los riesgos financieros a nivel internacional aún persisten y en el mediano plazo persistirán en tanto los mercados internacionales de los energéticos y los alimentos recuperen márgenes de estabilidad que les permitan retomar su dinamismo, por lo que implementar la practica del consumo inteligente y el ahorro le podrá apoyar a enfrentar tiempos inciertos.

Y por supuesto, no lo olvide, no compre lo que no necesita, ni gaste más de lo que gana.

 

 

 

 

 

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