miércoles, noviembre 30, 2022
El litio debe extraerse con tecnología propia y más competitiva

En el país tenemos este metal, sí, pero “posiblemente no tanto, ni es tan fácil de explotar”: Margarita Gutiérrez Ruiz, académica de la UNAM.

Por José Martín Juárez Sánchez   

El litio es un metal que ha adquirido una notoria importancia al ser el componente de las baterías eléctricas, pero para producirlo debe desarrollarse tecnología propia y competitiva, además de integrar grupos de especialistas en diversos campos de la Química, explicó Margarita Eugenia Gutiérrez Ruiz, académica responsable del Laboratorio de Biogeoquímica Ambiental (LBA) de la Facultad de Química (FQ).

Gutiérrez Ruiz añadió que los procesos de extracción de litio en México deben considerar las características propias de los yacimientos, pues el metal se encuentra en arcillas y no en rocas o salmueras como sucede en otros países.

Basándose en la información existente y en la experiencia obtenida en otros casos similares, se puede desarrollar tecnología propia y competitiva. Para lograrlo, es importante evitar un trabajo “desordenado” de investigación y contar, en cambio, con expertos de diferentes áreas de la Química, que laboren coordinadamente y cuenten con conocimientos y experiencia en el tema.

Ésta es la clave para lograr el primer paso en la producción de litio y que el país salga ganando, refirió Gutiérrez Ruiz, responsable del LBA que además de pertenecer a la FQ, cuenta con el apoyo del Instituto de Geografía y colabora con el Instituto de Geología para la resolución de problemas ambientales de importancia nacional.

Este metal, dijo Gutiérrez Ruiz, se encuentra en diferentes matrices: puede estar como salmuera, o en rocas o arcillas. Los procesos de extracción más simples son los que recuperan el litio de las salmueras como carbonatos, muy abundantes en países como Bolivia –que actualmente cuenta con las mayores reservas probadas–, Chile y Argentina. El mayor productor es Australia que lo extrae de minas de roca dura.

En el país tenemos litio, sí, pero “posiblemente no tanto, ni es tan fácil de explotar como se piensa”, puntualizó la académica.

El litio presente en arcillas es complicado de recuperarse, y los procesos existentes, basados en la solubilización de este elemento mediante fusión alcalina, son poco eficientes, por lo que, “es necesario optimizar los procesos”, aseguró por su parte José Luz González Chávez, quien forma parte del Departamento de Química Analítica de la FQ y colabora con el LBA, pues “en nuestra opinión, los que se utilizan aún plantean interrogantes y pueden mejorarse”.

Esta afirmación se basa en la experiencia adquirida cuando participaron en un estudio sobre explotación de litio solicitada por una empresa minera. Llevaron a cabo una investigación documental muy completa y diversos análisis de los procesos existentes, con base en los cuales se elaboró un protocolo de investigación, se tuvieron reuniones de discusión y se presentaron opciones de optimización de los procesos de extracción de este elemento.

Si bien este proyecto, en donde también participaron investigadores del Instituto de Geología de la UNAM, no se consolidó, constituyó “una experiencia enriquecedora” que permitió contar con un acervo de conocimientos que pueden utilizarse en éste u otros casos similares. En definitiva “consideramos que la experiencia de nuestro grupo de investigación puede ser valiosa para el país: conocemos la química del litio y si hubiera la oportunidad de contar con muestras representativas de los yacimientos, se podría proponer un proceso más rentable y de menor impacto ambiental”, informó Margarita Gutiérrez.

Por su parte, González Chávez recordó que “cuando nos consultaron para tratar de optimizar los procesos, encontramos diversas incógnitas, como que el litio no está distribuido de manera homogénea en las arcillas y, entonces, cuestionamos para qué procesar todo el material, si lo que más interesa puede estar sólo en parte del mismo”, recordó el académico. Sin embargo, aclaró es necesario contar con más muestras y que sean representativas de los yacimientos para poder definir si conviene un proceso de concentración.

Pensamos que se debe hacer una caracterización más profunda, para ver en qué parte del material arcilloso se encuentra la mayor cantidad de litio, pues es difícil pensar en una distribución homogénea. Además, es necesario optimizar las temperaturas, los reactivos utilizados, los métodos de aglomeramiento de los polvos y, definitivamente, plantear una alternativa al proceso actual”, finalizó.

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