Por Jareth Castaños Ramírez*

1961, 13 de agosto para ser un poco más precisos. El mundo despertaba con la noticia de que la capital alemana estaba dividida con una nueva frontera tanto física como ideológica cuyo propósito era el control migratorio entre la República Democrática Alemana y la República Federal Alemana. Pero, si se piensa un poco más, y teniendo en cuenta que estamos hablando de los días más intensos de la Guerra Fría, uno puede llegar a comprender que esta nueva frontera era un capricho proveniente de la mentalidad de los dirigentes de la Unión Soviética en un intento por aislar su bloque del mundo occidental.

Es oportuno preguntar ¿Por qué esta breve reseña histórica? La respuesta es la siguiente: 55 años después del levantamiento del Muro de Berlín, el mundo escuchaba por boca del candidato republicano a la presidencia norteamericana una idea de lo más absurda, un capricho salido de la mentalidad tan extraña del sujeto que se convertiría en el dirigente de los Estados Unidos en un intento por “proteger” su país, si queremos verlo así. We Will Build a Wall and Mexico Pay for It poco a poco se fue convirtiendo en una premisa que sería enarbolada a lo largo de la (tediosa) campaña presidencial de Donald Trump.

We Will Build a Wall and Mexico Pay for It vociferaba a diestra y siniestra el demagogo que más de la mitad del mundo desprecia y con justas razones. We Will Build a Wall and Mexico Pay for It es la promesa de campaña más audaz (y exagerada) que Trump en ese momento pudo haber hecho, y que hasta el momento su cumplimiento está siendo detenido a duras penas por el ala demócrata estadounidense.

Esta promesa siempre estuvo apoyada en un discurso seguridad nacional al intentar detener el flujo migratorio desde el sur del continente, y como plus detener el tráfico de drogas proveniente de nuestro país hacia la Unión americana.

Pero lo que realmente se puede ver en el discurso empleado para defender el muro fue más bien un discurso que raya en la xenofobia interiorizada por una nación. Ese desprecio por el inmigrante en una tierra ocupada y “fundada” por inmigrantes.

Hasta este momento, el Muro de Trump ha avanzado “muy rápidamente” y que ahora es “más barato y más bello” (de acuerdo con Donald Trump) casi a la par en la que se realizan redadas a casas de inmigrantes ilegales que radican en el territorio estadounidense con la finalidad de deportarlos a sus países de origen. Estas medidas se están dando en un marco de la campaña de reelección para la presidencia de los Estados Unidos con la que Donald Trump sueña. Una campaña de reelección marcada por la controversia.

Me parece prudente citar aquellas palabras que dijo el Primer Ministro inglés Winston Churchill en Fulton (Missouri) el 5 de marzo de 1946 con motivo de la delimitación de las fronteras soviético-occidentales en Europa: “La seguridad del mundo exige una nueva unidad […], de la que ninguna nación esté excluida de forma permanente. Las guerras de las que hemos sido testigos, […], nacieron de las disputas entre pueblos a los que unen fuertes vínculos. Desafortunadamente, Trump ignora esa nueva unidad en la que las naciones (al menos las de la región centro y norte de América) estén incluidas. Trump poco o nada sabe de los fuertes vínculos entre el pueblo mexicano y el pueblo estadounidense.

Si Churchill viviera, quizá ya habría bautizado a Trump como el arquitecto del segundo Telón de Acero.

*Egresado de la Licenciatura en Políticas Públicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Lerma; actualmente estudia la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México.

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