El AISL se construye sobre una región que ya presenta una crisis por el vital líquido en los municipios de Tecámac, Zumpango y Nextlalpan: CDHZL

Tras el anuncio del gobierno federal de continuar con las obras del aeropuerto Felipe Ángeles en la base aérea de Santa Lucía, el Frente de Pueblos Originarios en Defensa del Agua (FPODA) integrado por los municipios de Tecámac, Zumpango y Nextlalpan, integró la petición que presentará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para pedir medidas cautelares y se suspenda la construcción de la nueva terminal aérea en esa parte del estado de México.

El FPODA, asesorado por el abogado José Antonio Lara Duque, coordinador del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero, ha explicado en reiteradas ocasiones que su petición ante la CIDH se basa en las violaciones en el derecho de los pueblos originarios a ser consultados sobre el proyecto y en especial por la crisis hídrica que existe en esta región y las posibles consecuencias con la edificación de la terminal aérea. “Si no se cuenta con suficiente agua para abastecer un proyecto tan grande como el aeropuerto de Santa Lucía, en pocos años se podría tener infarto hídrico”.

La preocupación surge a raíz de la presentación del estudio de impacto ambiental que dio a conocer la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), porque no se toma en cuenta que una terminal aérea de esta magnitud, calcula un tráfico de hasta 80 millones de pasajeros al año que requerirán de un servicio vital: agua.

Es importante comprender que Santa Lucía ya es un aeropuerto que funciona para una base militar en donde hay un tránsito, en este momento de al menos cinco mil personas, “pero el cambio a un aeropuerto civil en donde habrá un vuelo cada minuto en cada una de sus pistas, significa la afluencia de unos 80 millones de pasajeros cada año por lo que el estudio de impacto ambiental debe ser revisado con mayor detalle a fin de generar certeza sobre las afectaciones reales al medio ambiente”, explicó Lara Duque.

El aeropuerto se sigue construyendo sobre una región que ya presenta una crisis hídrica que comprende los municipios mexiquenses de Tecámac, Zumpango y Nextlalpan en donde hasta hace 30 años con tan sólo cavar ocho metros se encontraba agua, “ahora hay que rascar hasta 200 metros para localizarla y la preocupación es que el gobierno federal pretende extraer agua de unos mantos freáticos sobre explotados que afecta, además, a los pueblos originarios de esas demarcaciones”.

El diagnóstico presentado por el CDHZL, coincide con la publicación de la Manifestación de Impacto Ambiental que presentó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales efectuado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM sobre la construcción y la operación del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, por encargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

El documento manifiesta que “el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía es viable en materia de riesgo ambiental, pero tendrá efectos adversos significativos en la disponibilidad de agua y la recarga de los mantos acuíferos, así como en la contaminación de la atmósfera”.

Por ejemplo, en la etapa de construcción, se prevén efectos adversos significativos en la disponibilidad de agua, en la planeación urbana y en el tráfico vehicular. En tanto, la operación del aeropuerto tendrá efectos adversos significativos en la atmósfera, debido a los gases de combustión, las partículas suspendidas y el ruido; el nivel de partículas suspendidas provocado por la operación del nuevo aeropuerto fue calificado además como “no mitigable”.

El estudio señala que la disponibilidad del agua se verá afectada, ya que el acuífero Cuautitlán-Pachuca se encuentra sobreexplotado y los pozos que están en el predio donde se construirá el aeropuerto pertenecen a ese acuífero, “lo que implica que una buena parte de la población se verá afectada por el suministro de agua hacia el AISL y que además no se están contemplando a las cadenas hoteleras, los restaurantes y comercios que se ubicarán cerca del aeropuerto”.

No obstante, se tiene contemplado construir una planta de tratamiento biológico de agua, que podría cubrir el 75 por ciento del requerimiento de agua para riego de áreas verdes y sanitarios, lo que probablemente disminuiría el impacto hacia el manto acuífero, aunque el propio estudio realizado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM alerta que “estará latente el riesgo social que agreda o exija a las autoridades la dotación del líquido”, en referencia a posibles protestas de la población afectada por la falta de agua.

Por su parte, el coordinador del CDHZL, José Antonio Lara Duque, explica que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) asegura que la captación de agua pluvial y el tratamiento de aguas residuales serán elementos de solución para el suministro de agua, pero “se está dejando de lado que en los municipios en donde está asentada actualmente Santa Lucía, se echó a andar en época de Arturo Montiel, lo que denominaron ciudades bicentenarias que detonó un crecimiento inmobiliario provocando el desecamiento de los mantos freáticos y si el aeropuerto se construye sobre una región que ya tiene una crisis hídrica se provocará un colapso que derive en un infarto hídrico y con ello convertir la zona en una región abandonada”.

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