lunes, abril 6, 2020

Han pasado siete años del secuestro y asesinato del menor Carlos Eduardo Martínez González; su padre exige justicia.

El pasado 14 de febrero se cumplieron 7 años del secuestro y asesinato del menor Carlos Eduardo Martínez González y aunque cuatro de sus agresores recibieron sentencia condenatoria, el quinto implicado fue absuelto el año pasado, situación que ha obligado al señor Alfredo Martínez Gutiérrez a interponer una apelación en los tribunales.

Será el martes 18 de febrero cuando el padre del “Niño Montessori”, como se le conoció a Carlos Eduardo, hará el último intento en busca de justicia y se presentará a una audiencia en el Poder Judicial del Estado de México en la que se tiene que resolver un recurso de apelación que interpuso contra la absolución que otorgó la jueza Alejandra Carrillo García al secuestrador y asesino de su hijo, Erick Rojas Lina.

Cabe recordar que Carlos Eduardo salió del colegio Montessori ubicado en Toluca, luego de una kermés con motivo del Día del Amor y la Amistad y al menos cinco sujetos (cuatro hombres y una mujer) con engaños lo subieron a una camioneta tipo Van y los llevaron a una casa en el municipio de San Mateo Atenco donde lo retuvieron dos días, para luego llevarlo a la carretera Toluca-Ixtapan de la Sal a la altura del Puente Calderón donde lo bajaron y arrojaron al vacío a pesar de que sus familiares negociaban un rescate.

El cuerpo del menor fue localizado por su propio padre en la morgue de Tenancingo, luego de la ineficacia de los servicios periciales que incluyeron datos erróneos en la cédula de identificación del cadáver.

En tanto, las investigaciones continuaron bajo presión de la familia de Carlos Eduardo hasta que ministeriales lograron el 16 de agosto del 2013, aprehender a Beatriz Alejandra Morales Sendo, autora intelectual del secuestro y asesinato, así como a sus cómplices materiales Margarito Salas Reyes, Emilio Victoria Rodríguez y Silverio Victoria Hernández, quienes recibieron sentencias de más de 50 años de prisión en marzo del año 2016.

El quinto implicado que se dio a la fuga fue Erick Rojas Lina, responsable de mantener contra su voluntad a Carlos Eduardo en una casa de su propiedad en San Mateo Atenco y a quien se le acusa de arrojar del Puente Calderón al menor.

Rojas Lina finalmente fue capturado en septiembre de 2017, aunque la jueza María Alejandra Carrillo García, a pesar las contundentes acusaciones en su contra, lo dejó en libertad “por falta de pruebas” el 9 de octubre del 2019.

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