domingo, octubre 25, 2020
La fabricación de delitos destruye familias

Anastasio Chaparro asegura ser un falso culpable condenado por un homicidio que no cometió en Edoméx.

Anastasio Chaparro Vallejo es un caso más de falsa culpabilidad. Sin pruebas contundentes y con declaraciones contradictorias de testigos, entre otras irregularidades en el proceso, fue condenado por un homicidio que no cometió, tras esperar cinco años sentencia en el penal de Sultepec, al sur del Estado de México.

Desde el lugar donde se encuentra recluido conversó vía telefónica con COMUNICADORESMX para hablar de su situación. Aseguró que se trata de una venganza en contra suya y de su familia, para evitar que se continuara la investigación por el asesinato de su hermano, ocurrido en el 2000 a manos del hijo del hombre que, supuestamente, él había ultimado junto con otros individuos.

Sin embargo, explicó que debido a las amenazas de muerte que él y sus padres recibieron entonces por parte de los hermanos del occiso, decidieron abandonar su pueblo, también ubicado en Sultepec. Así, mientras sus padres partieron hacia Yucatán, Anastasio intentó cruzar la frontera hacia Estados Unidos sin lograrlo, por lo que se quedó a trabajar en el estado de Coahuila.

Asegura que cuando ocurrió el asesinato del que se le responsabiliza -y que sucedió durante un jaripeo-, él no estaba en el lugar donde sucedieron los hechos. A pesar de tener pruebas que demuestran su inocencia, y de que las personas que darían testigo en su contra, al final se retractaron, incluida la propia madre de la víctima, no fue suficiente para evitar que fuera sentenciado.

Mientras Anastasio está en la cárcel en el sur del Estado de México, sus hijos de 13, 12 y 9 años, junto con su esposa se encuentran en Yucatán. En esa entidad del sureste mexicano, su hija de 12 iniciará una protesta en contra de la injusticia cometida en contra de su padre, mientras que éste exclama que la falsa acusación que se le imputa ha destruido a su familia.

Entre los responsables de tal situación menciona a Gildardo y Aristeo Barrera Bautista, hermanos del occiso, quienes se caracterizan, dice, por ser hombres violentos, los cuales amenazaron a personas para que atestiguaran en su contra un año después del homicidio.

No obstante, Anastasio, de origen campesino, asegura no tener nada que esconder. Por eso se atreve a hablar públicamente, para que su caso se conozca, para que se sepa que en las cárceles mexiquenses hay un falso culpable más, producto de la ineficiencia, impunidad y corrupción con que algunos representantes de la justicia actúan.

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