miércoles, noviembre 30, 2022
La noche del ingreso de Caro Quintero al Altiplano

La cifra récord de veinte millones de dólares se ofreció como recompensa por información que condujera a la captura del narcotraficante.

Por Claudio Jaime Batlle

15 de julio del 2022 diez de la noche con veinte minutos, el ultimo vehículo del convoy que custodia el traslado de Rafael Caro Quintero se incorpora a la carretera Toluca-Ixtlahuaca de Rayón en el entronque con el libramiento ruta de la independencia bicentenario.

Bajo una lluvia pertinaz la columna avanza con torretas y sirenas encendidas a unos fluidos 80 kilómetros por hora, el tráfico en ese momento no es muy concurrido por lo que el contingente alcanza sin retrasos el entronque de la carretera libre a Ixtlahuaca, ubicado a pocos metros antes de la caseta de cobro.

El cambio pronunciado de dirección a la derecha para continuar sobre una lateral de la carretera que se dirige a un paso a desnivel sobre ella se distingue por su abandono, enormes cráteres que con facilidad podrían atrapar a un vehículo compacto son la regla durante ese inseguro, oscuro, sucio y des señalizado tramo. La columna compuesta con por lo menos veinte vehículos oficiales de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, de la Agencia de Investigación Criminal y de la Secretaria de Marina se mueve con lentitud en este trayecto con dirección al Centro de Readaptación Social No.1 “El Altiplano”.

Al aproximarse el primer vehículo de la columna a la entrada principal del CEFERESO No.1 personal del Servicio de Protección Federal mantenía ya establecido un dispositivo para la recepción del único vehículo de todo el contingente que ingresaría a las instalaciones penitenciarias trasladando al otrora fundador del cartel de Guadalajara, una discreta camioneta panel de color blanco blindada sin ningún distintivo.

Bajo una llovizna tupida se detiene en su totalidad el convoy, sus integrantes se unen al dispositivo de seguridad en tanto los encargados del traslado y la recepción del detenido realizaban a las puertas del penal los protocolos de ingreso, mientras esto sucedía pudo observarse al interior de la panel blanca a un individuo apesadumbrado usando un tapabocas azul y una chamarra color café claro que con la mirada esquiva escucha las interlocuciones de los funcionarios, una vez concluido el requisito del cual ocupó aproximadamente quince minutos las puertas traseras de la camioneta se cierran y el vehículo avanza al primer filtro de seguridad del penal.

Son las diez de la noche con cuarenta y dos minutos cuando las puertas del Centro de Readaptación Social No.1 se cierran para dar inicio al internamiento de quien la Administración de Control de Drogas (DEA) del departamento de justicia de los EUA. ofreciera por secuestro y homicidio de un agente federal, complicidad, encubrimiento posesión de narcóticos con la intención de distribuir entre otros delitos, la cifra récord de veinte millones de dólares de recompensa por información que condujera a su captura, Rafael Caro Quintero.

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