¿Quién desde la menguada oposición será el que en 2024 plante cara a Morena y AMLO en las elecciones presidenciales?

Por:  Alejandro Martínez de la Cruz

(Licenciado en Políticas Públicas, Diplomado en Estrategia, Gestión y Administración Municipal).

En el marco de su primer informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador entre sus autoelogios, sus críticas al neoliberalismo y las culpas repartidas a sus antecesores,
aludió a sus adversarios como "los moralmente derrotados", los que añoran regresar al poder, al viejo régimen, al modelo neoliberal, y fue durante su campaña y ya como presidente electo que surgió una pregunta que hoy debemos reflexionar ¿quién será el Andrés Manuel de Andrés Manuel? Es decir ¿quién desde la menguada oposición será el que en 2024 plante
cara a Morena y AMLO en las elecciones presidenciales?

Hoy vemos con esta frase que tanto Morena como el presidente se atribuyen el monopolio de lo moralmente correcto, de lo ético y lo justo, lo que deja pensando si la oposición está
preparada para enfrentar dicha aseveración.

La oposición está fragmentada y confundida, por un lado tenemos a dos ex-presidentes que regresan de su retiro para proponerse como críticos y nuevas opciones frente al actual
régimen, tenemos a un ex- presidente Fox poco más que utópico, que se pinta como liberal y con ideas y propuestas que nunca implementó o promovió durante su sexenio,
busca llegar a las bases jóvenes con propuestas como la despenalización, siembra y trasiego de la marihuana, ¿lo logrará?.

En el otro extremo tenemos al ex-presidente Felipe Calderón, quien al igual que Fox es un crítico y claro opositor al presidente (más a su figura personal que a la investidura
presidencial), actualmente fundó junto con su esposa Margarita Zavala el partido político México Libre, tratando de colocarse como el contrapeso de Morena, pero es un crítico que ve
las fallas del actual gobierno (sobre todo en materia de seguridad) y no de las fallas del gobierno que él encabezó tiempo atrás, uno que señala pero no propone.

Ahora bien en la derecha mexicana el Partido Acción Nacional no cuenta con una figura clara de oposición, un actor que encabece a este partido para las elecciones de 2024, sus
principales líderes abandonaron el partido, no por decisión propia, sino por las tradiciones y presiones de su ex dirigente nacional, Ricardo Anaya, quien ahora está en el auto-exilio, el
PAN se encuentra como segunda fuerza política en ambas cámaras (diputados y senadores) con un dirigente joven que no vislumbran en la esfera de lo político, Marco Cortés un político
relativamente joven de 41 años, Michoacano, militante y candidato panista a puestos de elección popular, un político sin mucha trayectoria, ¿se verá como candidato en 2024?

En la izquierda tenemos al ya moribundo PRD, ese partido que postula en dos ocasiones al ahora presidente Andrés Manuel, actualmente no figura en ningún tema de la agenda política,
sin dirigentes visibles, sin aliados fuertes y sin causas que defender, la izquierda mexicana se ve casi extinta.

Los partidos como el Partido Verde Ecologista de México, el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano se moverán en torno de la corriente, corriente que les convenga de
acuerdo con sus intereses políticos y económicos, se aliaron y seguirán aliando con quién logre mantenerlos a flote, al fin partidos satélite; Nueva Alianza ni la sombra quedó, el PES
aún vigente en el congreso no deja en claro si se alineará a algún partido ya existente o buscará conformar uno nuevo.
Y ni hablar del PRI, quien pasó de ser primer fuerza política y partido en el gobierno, a ser tercera fuerza y casi un partido satélite, con esto no debemos dar por extinto a este partido
icónico de México durante gran parte del siglo XX, claro está que marcó a México con sus Instituciones y el desarrollo estabilizador, pero ni eso le bastó para detener la avalancha
morenista de 2018.

Sin embargo hoy al igual que el PAN se encuentra fragmentado, sin una figura de poder y alcance mediático, al cual impulsar para competir por la presidencia de la república, este
partido manchó su rostro de corrupción y nepotismo, de impunidad y estafas maestras.

El actual dirigente del PRI es joven, y es señalado como el favorito de AMLO para calmar a sus filas y sus ansias de poder; controlado o no por el presidente de México, Alejandro
Moreno (ex gobernador de Campeche, otro joven de 44 años ex- senador y diputado federal, miembro desde 1991 del Partido Revolucionario Institucional), se enfrenta a la pero de las
catástrofes del PRI, su división interna, y poca legitimidad, logro al igual que Ricardo Anaya ser el único candidato, sacando de la contienda a sus mejores oponentes, Ivonne Ortega y al
ex Secretario de Salud y ex rector de la UNAM, José Narro, logrando de esta forma ser el ganador de la presidencia interna de su partido con poco más de millón y medio de votos (con
un padrón de cerca de más de un millón ), lo que deja ligeras suspicacias acerca de su legitimidad y legalidad.

Aseguró su presidencia en el PRI con la más vieja de las prácticas de su partido, la compra de lealtades y votos, pero el que continúe con sus cotidianas y arraigadas prácticas de dirigir y
gobernar -las cuales lo llevaron a la derrota- sólo limitará su capacidad de convencer una vez más al pueblo de México, sólo el tiempo dirá si el mismo PRI se pone la soga la cuello o se
recupera de este tambaleó

Las preguntas surgen, ¿el tambaleante PRI regresaría a la escena política para 2024 o 2021? ¿las elecciones intermedias serán el talón de Aquiles para los gobiernos
morenitas y el de AMLO, o sería el mismo gobierno de AMLO el que daría paso a qué PAN y PRI o aún más PRD regresarán al poder? O quizá la oposición surgirá ahora de la mano de
Gustavo de Hoyos presidente de la COPARMEX, será la iniciativa privada quien dirija los golpes a Morena y al gobierno de la 4T?

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