La jueza María Alejandra Carrillo García liberó al quinto implicado en el secuestro y asesinato del menor Carlos Eduardo Martínez González en 2013.

A seis años del asesinato de Carlos Eduardo Martínez González, su familia enfrenta ahora la decepcionante noticia de la liberación del quinto cómplice de su secuestro y ejecución.

Se trata de Erik “N”, acusado de asesinar en 2013 al entonces alumno del Colegio Montessori, toda vez que el pasado 8 de octubre, la jueza María Alejandra Carrillo García no encontró elementos suficientes para acreditar la actuación del quinto implicado en el crimen, a pesar de las contundentes pruebas en su contra.

Cabe recordar que en 2013, Carlos Eduardo Martínez González de 15 años de edad fue secuestrado a la salida del Colegio Montessori en Toluca por cinco sujetos, cuatro de los cuales fueron condenados en 2016 a 50 años de prisión, se trata de Beatriz Alejandra Morales Sendo, presunta autora intelectual del secuestro y homicidio de adolescente, y tres de sus cómplices materiales: Margarito Salas Reyes, Emilio Victoria Rodríguez y Silverio Victoria Hernández, quienes habrían llevado con engaños a Carlos Eduardo a bordo de una camioneta al Puente Calderón, de la autopista Tenango-Ixtapan de la Sal, y lo arrojaron vivo al fondo de más de 200 metros de altura.

No obstante, faltaba la sentencia de un quinto involucrado: Erik Rojas Lina, quien, según quedó asentado con grabaciones telefónicas y otras pruebas fehacientes, era el encargado de “cuidar” al menor de edad secuestrado y resguardado en la casa de su propia madre, ubicada en el municipio de San Mateo Atenco.

Rojas Lina se dio a la fuga y permaneció prófugo durante más de dos años, luego de que se enteró de que sus cómplices habían sido atrapados; sin embargo, luego de un operativo impulsado por Alfredo Martínez, padre del menor, se logró la captura del quinto implicado en San Mateo Atenco y puesto a disposición de la jueza María Alejandra Carrillo García, quien llevó el caso por dos años sin dictar sentencia.

Es por ello que la familia Martínez promoverá una queja ante el Consejo de la Judicatura estatal para exigir se investigue, por presunta corrupción, a la jueza que liberó a Erik Rojas y acudirán a todas las instancias correspondientes para que se haga justicia.

José Alfredo Martínez Tello, medio hermano del menor, reconoció que la decisión de la jueza también tuvo sustento en las deficiencias del agente del MP, quien ni siquiera llegaba a las audiencias y de repente dejó de mostrar interés en el caso, por lo que también se pedirá investigar su comportamiento.

Incluso reiteró que las declaraciones de los cuatro implicados también lo involucraban como “el responsable de ejecutar a mi hermano, pues fue él quien sostuvo de los tobillos a Carlos Eduardo para después arrojarlo vivo de una altura de 200 metros desde el Puente Calderón ubicado en Ixtapan de la Sal”, dijo Martínez Tello.

La familia Martínez no sólo enfrenta la pérdida de un ser querido, sino el calvario que significa acudir a los juzgados nuevamente a exigir justicia otra vez y a que se investigue por presunta corrupción a la jueza María Alejandra Carrillo García.

Esta situación ha mermado la salud del padre de Carlos Eduardo, pues a sus 85 años el señor Alfredo Martínez Gutiérrez, se encuentra postrado en una silla de ruedas.

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