sábado, abril 17, 2021
Putrefactos, penales mexiquenses

Sin límite la corrupción en el sistema penitenciario del Edoméx.

“¡O te callas o te cambio!, ¡o te callas o te invento algo y te cambio a donde se me dé la gana!”, son algunas de las amenazas que reciben cotidianamente los custodios del sistema penitenciario del Estado de México que se atreven a alzar la voz para denunciar los innumerables actos de corrupción que se realizan en todos los centros penitenciarios de la entidad.

En entrevista exclusiva con COMUNICADORESMX, uno de esos custodios, Alejandro Jiménez Núñez, relató con detalles los diversos abusos que se cometen en contra de la comunidad penitenciaria: desde los mismos internos hasta personal externo como psicólogas o trabajadoras sociales. Y ellos como custodios son al mismo tiempo víctimas y victimarios.

Con más de 26 años de servicio consideró que fue a partir del 2000 que la corrupción comenzó a fortalecerse en las cárceles mexiquenses, a tal grado que hoy en día “ya no se sabe en dónde termina la delincuencia y donde inicia la autoridad. Nuestros jefes, nuestros directivos, cada vez están más involucrados con la delincuencia”.

Abusos, vejaciones y discriminación es parte de la “normalidad” que todos los días viven las y los custodios de la entidad. Mencionó por ejemplo que la directora del penal de Cuautitlán, Norma Rodríguez, humilla de manera constante a las custodias y golpea a internos, porque dice estar protegida por un alto funcionario de la Dirección General de Prevención y Reinserción Social del estado.

Otro caso que compartió Jiménez Núñez, es el de un comandante del penal de Tenango, que no solo quiso obligar a una de sus compañeras a denunciar falsamente a otro custodio, sino que además le hizo propuestas sexuales. La afectada presentó una denuncia en contra de ese comandante, por lo que ya recibió amenazas de que la van a “levantar” a ella, o alguien de su familia.

También se refirió al caso de otro de sus superiores que cada vez que les tiene que cambiar armas, les cobra cien pesos a cada custodio, por lo que en total se lleva, estimó, como unos 15 mil o 20 mil pesos en cada ocasión.

Sin embargo, reconoció que si bien como trabajadores son maltratados por sus jefes y son víctimas de la corrupción, también ellos se han visto involucrados en la misma cadena de podredumbre que existe en el sistema penitenciario, y cobran por todo a las Personas Privadas de su Libertad (PPL), ya sea para recibir comida, para bañarse con agua caliente o para dormir en cama y no en piso.

Destacó que prevalece el maltrato y las torturas a los internos, aún sin saber si realmente son culpables o no, cuando no debería darse esa situación. Refirió por ejemplo que en el Penal Certificado de Texcoco hay grilletes en la pared donde se coloca a los nuevos internos que llegan para golpearlos. Luego sucede que se exceden y los directivos solo se lavan las manos.

Alejandro Jiménez no se ha quedado cruzado de brazos ante todo este panorama de corrupción que prevalece en el sistema penitenciario, por lo que en enero envió una carta al presidente Andrés Manuel López Obrador en la que le informa de todo lo que sucede, por lo que en represalia, sus jefes lo cambiaron del penal de Zumpango, al de Sultepec.

Si quiere regresar le piden que pague una “cuota” de 15 o 20 mil pesos, pero él prefiere mejor renunciar. Por lo pronto, ya inició los trámites de su jubilación.

Redacción: Gabriela Landettta

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