Por QF Jorge Angel Almeida Villegas*

En la actualidad, las bacterias, que son organismos vivos microscópicos y responsables de una amplia gama de enfermedades, se han vuelto resistentes a prácticamente todos los antibióticos existentes en el mercado, esto porque ellas igual que los humanos y otros seres vivos buscan preservar su vida, lo cual las impulsa a buscar mecanismos y cambios genéticos que les permitan defenderse de la acción de los medicamentos diseñados para eliminarlas.

Los medicamentos llamados antibióticos que son específicos para matarlas pueden hacerlo de dos formas; los citotóxicos que son los que matan directamente a la bacteria atacando su pared celular, es decir, su envoltura o capa más externa, y los bacteriostáticos, que detienen la producción de compuestos como proteínas, entre otros por parte de la bacteria lo cual origina que terminen por morir.

En ambos casos la bacteria al sentirse agredida y en riesgo, genera cambios en su material genético para evolucionar y crear las herramientas necesarias y así destruir o evadir la acción del fármaco, lo que deriva en que los fármacos sean ineficaces.

Pero hay una opción en estudio que se llama Inhibición de Quorum sensing o Inhibición de la virulencia; la virulencia de las bacterias está dada y determinada por los factores de virulencia que son las moléculas que le sirven a las bacterias para generar daño al cuerpo cuando éstas se encuentran causando una infección, por ejemplo, Hialuronidasa, enzima que hidroliza (rompe) el ácido hialurónico (cemento intercelular). Esto facilita la diseminación de los microorganismos en el hospedero. Leucocidinas, sustancias producidas por algunas bacterias, son capaces de lisar a leucocitos polimorfonucleares que son la primera línea de defensa celular. Entre otros.

Cuando las bacterias se multiplican ellas tienen una forma de comunicarse la cual es llamada quorum sensing y al hacerlo, liberan al exterior, es decir, en nuestro cuerpo, los factores de virulencia.

El objetivo de esta nueva terapia es que hay moléculas o compuestos químicos que inhiben o cortan esta comunicación entre bacterias, al evitar que se comuniquen hace que no liberen los factores de virulencia y por lo tanto no habrá daño al organismo y los síntomas de la infección no se presentarán, al mismo tiempo que la bacteria al convivir con el cuerpo sin causar daño, el sistema inmunológico que es el responsable de eliminar todo lo extraño al cuerpo, podrá reconocerlo y crear los anticuerpos específicos para poder eliminar a la bacteria y así acabar con la infección.

Dentro de los compuestos más estudiados para este fin se encuentran compuestos naturales extraídos de algunas plantas medicinales como la curcumina de la cúrcuma longa, el cinamaldehído extraído de la canela, así como otros fármacos que utilizamos para otras afecciones, tal es el caso de la loratadina que es un antihistamínico pero que en diversos estudios ha demostrado disminuir la virulencia bacteriana.

Al no atacar directamente estos compuestos a la bacteria, ésta no se siente amenazada y por lo tanto no muta, lo cual resulta alentador ya que es una forma viable para poder combatir infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos.

*Químico Clínico Medilab Siglo XXI, Sanatorio de Nuestro Padre Jesús y Profesor de Microbiología y Farmacología en Plantel Ciencias de la Salud Universidad Univer Milenium

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