domingo, enero 19, 2020

A dos años del sismo del 2017, no se cuenta con información oficial de los inmuebles universitarios que sufrieron daños.

Por Dr. Alejandro Martínez Gómez

Este 19 de septiembre del presente año se cumplieron dos años del demoledor sismo de 2017. En ese terrible siniestro, por fortuna no hubo víctimas que lamentar dentro de las instalaciones de la UAEMéx sin embargo, 12 edificios de la universidad resultaron con daños severos.

Hasta el día de hoy no hay un reporte oficial por parte de la universidad donde se indique cuáles son dichas edificaciones, en dónde se ubican y qué ha sucedido con la reconstrucción, así como con las pérdidas totales de infraestructura. Tampoco se ha hecho mención oficial de los fondos que se han utilizado para hacer las reparaciones y adecuaciones pertinentes, no se ha aclarado si la universidad ha recibido recursos económicos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN), si los edificios contaban con seguro, o si la reconstrucción se llevaría a cabo con fondos del presupuesto universitario, en otras palabras “no hay un proyecto de reconstrucción y recuperación sísmica”.

Tampoco hay un documento o proyecto oficial de la universidad para preparar a la población universitaria para responder y recuperarse de los impactos de un terremoto potencialmente devastador. No hay evaluaciones y modelos de riesgo de las edificaciones dañadas, así como planes de inspección para evaluar de manera constante las construcciones reconstruidas.

Lo que sí hay es hermetismo, muy característico de la presente administración universitaria.

Por fortuna, todos los planteles de la UAEMéx cuentan con alertas sísmicas.

Cabe destacar que uno de los compromisos fundamentales de la Secretaría de Rectoría con su comunidad universitaria en materia de seguridad y prevención es el de “Salvaguardar a la comunidad en sus tres sectores: académicos, administrativos y alumnos, para el desarrollo de las actividades sustantivas que se realizan cotidianamente con la finalidad de garantizar la integridad física de la comunidad universitaria, bienes y visitantes a través de acciones de prevención, auxilio, recuperación, medidas de autocuidado, en caso de riesgo generado por fenómenos perturbadores, delitos, violencia de género; refiriendo la cultura de la denuncia, priorizando y definiendo programas, estrategias y líneas de acción en la materia; promoviendo estilos de vida sana y segura”.

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