Tras estar injustamente preso por casi nueve años, Daniel Plácido Arroyo abandona el penal de Santiaguito.
Luego de casi 9 años de estar injustamente preso en el penal de Santiaguito, de ser estigmatizado por su condición social, de enfrentar un proceso plagado de irregularidades y de casi perder las esperanzas, Daniel Plácido Arroyo obtendrá su libertad este 2 de mayo de 2024.
Laidy, su hermana, quien nunca lo abandonó desde el momento en que lo detuvieron, se convirtió en parte fundamental del colectivo Haz Valer Mi libertad, asesorado por el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero para insistir, con pruebas, sobre la inocencia de Daniel.
En noviembre de 2020 se abrió la primer puerta luego de que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito otorgó la protección de la justicia a Daniel Plácido Arroyo y ordenó al Primer Tribunal de Alzada en Materia Penal de Toluca dejar sin efectos la sentencia de 65 años de prisión que le fue impuesta por el delito de secuestro.
En ese año -2020- el Tribunal Colegiado advirtió que el Tribunal de Alzada realizó una valoración indebida de las pruebas de descargo, pues desacreditó los testimonios de seis personas que coinciden en que el día de los hechos (18 de septiembre de 2015) el sentenciado estuvo en un lugar distinto.
Asimismo, mandató, por unanimidad, resolver en definitiva la situación jurídica del quejoso en ejercicio de su función de tribunal de apelación, conforme a derecho corresponda.
No obstante, sus familiares dieron a conocer que el 23 de noviembre de 2020 fueron notificados de que el Tribunal Colegiado de Circuito consideró que no quedó cumplida la ejecutoria de amparo.
Daniel Placido Arroyo fue arrestado y sentenciado en el estado de México sólo por su aspecto físico de, “ser moreno y estar sucio, al trabajar en una vulcanizadora”; indicios que llevaron a un juez a condenarlo por un delito que no cometió.
El 5 de noviembre de 2015, un grupo armado irrumpió en el domicilio de Daniel Placido Arroyo entonces de 26 años en la comunidad de San Pedro Totoltepec, estado de México, en donde, lo arrestaron y le dijeron “ya chingaste a tu madre”, tienes una orden de aprehensión en tu contra.
Daniel fuera torturado, por lo que se interpuso un amparo en contra de la sentencia de 65 años de cárcel que recibió en 2015.
La sentencia se basa en un testigo singular, porque su dicho es lo único que tienen para suponer la responsabilidad penal de Daniel, pero los criterios de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación dicen que no se puede encarcelar a alguien si no hay pruebas científicas o técnicas que corroboren unas declaraciones.
Fue hasta este año, 2024, que esfuerzo y dedicación que Organismos No Gubernamentales como el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) y recientemente la plataforma Haz Valer mi Libertad, logran echar abajo la sentencia de 65 años y Daniel volverá a reunirse con sus dos hijos.
Nos faltan muchos y muchas pero hoy la justicia se sentará en la mesa de un hogar humilde del Edomex: Familia Plácido Arroyo
Cabe recordar que de acuerdo a organizaciones no gubernamentales, en los penales del país hay al menos 19 mil personas privadas de la libertad de forma injusta.
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