Las empresas están obligadas a entregar-vender sus productos en recipientes que permitan cientos de usos.
Tras sostener que de acuerdo a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en México cada persona produce 66 kilogramos de plásticos al año, Ornela Garelli, campañista de Océanos Sin Plásticos en Greenpeace México, sostuvo que ante esa emergencia de generación de basura que daña al medio ambiente la solución no es el esquema de reciclaje, sino ir al origen de esos productos, es decir las empresas deben estar obligadas a entregar-vender sus productos en recipientes que permitan cientos de usos.
En entrevista con Luis Pantoja, periodista y titular del programa “De Análisis” que se transmite de lunes a viernes de 13:00 a 14:00 horas por la plataforma de información comunicadoresmx, la integrante de Greenpeace precisó que dejar de usar plásticos de un solo uso, no solo consiste en ver limpias nuestras calles, colonias y ciudades, sino en cuidar nuestra salud porque hay estudios muy serios que advierten que el empleo de plástico en la vida cotidiana afecta a la salud.
“Hay ya un buen número de estudios que hablan, por ejemplo, de cómo los químicos que tienen estos plásticos y todos estos residuos que se generan, se fragmentan en microplásticos, que son ingeridos por las personas y que pueden ocasionar problemas que van desde distintos tipos de cáncer, hasta hormonales, problemas reproductivos, problemas de Alzheimer”, entre otros, dijo la activista.
Enfatizó que la basura plástica es uno de los principales problemas ambientales que enfrentamos en la actualidad, junto con el “cambio climático”, hay afectaciones ambientales, pero también para la salud de las personas.
Consideró que el reciclamiento de plástico no soluciona el grave problema que desencadenan, pero si se atiende el origen, es decir conminar, exigir y demandar a las grandes empresas que vendan sus productos en recipientes que permiten cientos de usos y que al concluir su vida útil sean reciclados.
En este sentido, dijo que la solución no está en los usuarios, en los consumidores, sino en las empresas que generan los recipientes.
“Apostar por la prevención; el mejor residuo es el que no se genera, entonces, en lugar de estarnos preocupando, por ejemplo, por valorizar residuos que ya se generaron o por solucionar este problema importante, (primero) tenemos que atender el problema desde la prevención».
Explicó que, si se modificara la ley a nivel federal, una ley antiplásticos, ello podría permitir esquemas de prevención e impulsaría la gestión integral de los residuos.
“Se evitaría que todos estos productos diseñados para usarse y tirarse inmediatamente, sigan comercializándose, sigan dándose en los puntos de venta porque el problema está en la generación” de ese tipo de envases, acotó.
“Eso es justo lo que nosotras estamos demandando, que las empresas asuman la responsabilidad que les corresponden”, comentó.
Resaltó la responsabilidad que tienen las empresas en poder ofrecer a las personas consumidoras opciones reutilizables porque nosotros, no promovemos nada de eso de biodegradables o compostables o cambiar a bolsa de papel, todo eso son falsas soluciones, porque siguen siendo productos desechables destinados para tirarse y trasladan el problema ambiental de los plásticos a otras cuestiones
Aclaró que los esquemas de reciclaje son sumamente bajos, de ahí que la solución no sea el reciclamiento y la no producción de más envases de plástico.
Para Ornella Garelli una solución para dejar de emplear plásticos de un solo uso de manera masiva, sería el potencializar el uso de dispensadores de productos o estas botellas que tienen esquema de depósito y retorno de botellas de vidrio que pueden usarse cientos de veces.
Establecer estas restricciones a la comercialización y entrega de estos envases es la solución, que no se produzcan.
Las bolsitas de papitas, que tienen un valor muy bajo, no se reciclan y terminan incineradas, lo cual es peor, dijo.
Nuestro llamado no es necesariamente a que la gente recicle, sino que demandemos a las empresas que nos den opciones de reutilizables, es decir, dispensadores donde el usuario o consumidor de un producto lleva su envase-recipiente para rellenarlo del producto que consume.
Al respecto, recordó que semanas atrás se lanzó un directorio donde se precisan los sitios y tiendas que operan en México, donde ya están operando esquemas de entregas en recipientes y/o bolsas reutilizables, es decir, no están usando nada de plástico.
“Son negocios locales, iniciativas familiares, proyectos comunitarios y comercios pequeños que están haciendo un cambio, no que están buscando ofrecer alternativas libres de plástico, por ejemplo, justo ahí en Toluca, hemos colaborado con el Mercado Verde que tiene opciones, por ejemplo, de productores locales que buscan vender”, refirió.
Un cambio cultural que permite que las personas veamos que realmente lo desechable, lo que nos ha llevado a esta crisis de contaminación, opinó.
En cuanto a las multas que algunos gobiernos estatales están impulsando para que los comercios dejen de usar plástico, la activista de Greenpeace México, refirió que los gobiernos locales, municipios, están obligados a que toda la población conozca la reglamentación.
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