Durante el foro “Tejiendo Canales de Saberes”, la senadora Edith López Hernández señaló que es momento de erradicar “las barreras de estigmatización y discriminación cultural” sobre la partería tradicional, pues los y las parteras deben ser reconocidas, dignificadas y valoradas, ya que hacen una labor indispensable en las mujeres que son madres y evitan el maltrato obstétrico, cultural y social, del que son objeto las mujeres indígenas y afromexicanas.
López Hernández refirió que en México hay más de 20 mil parteras tradicionales registradas, 100 parteras profesionales egresadas y 16 mil 684 licenciadas en enfermería y obstetricia en las comunidades indígenas, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
La presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos sostuvo que la partería tradicional es parte de las comunidades indígenas y es considerada como parte del sistema de salud, debido a que cuentan con un modelo de atención a las mujeres antes, durante y después del parto, por lo que puede convivir con los sistemas nuevos de salud.
Recordó que en noviembre de 2024 presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Salud para promover, respetar, reconocer el desarrollo y ejercicio de la partería tradicional en “condiciones dignas y sin discriminación”, además de considerarlo un sistema de salud con métodos y prácticas bioculturales, a fin de que se les facilite el acceso a la infraestructura y a los recursos disponibles a las y los parteros.
En ese sentido, la senadora Reyna Celeste Ascencio Ortega señaló que al ser nombrado el 2025 como el Año de la Mujer Indígena, es preciso decir que mujer significa o es sinónimo de “vida o de amor”, lo que lleva a decir que la salud, la ciencia y el conocimiento ancestral no están “peleados” como se ha hecho creer.La presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos añadió que ahora se puede decir que estos tres aspectos pueden trabajar juntos, porque lo empírico no está peleado con la ciencia, pues primero fue lo ancestral y después llegó lo profesional, de manera que conjuntar lo uno con lo otro es sinónimo de vida, de respeto y de derechos, que es lo que se defiende desde el Senado.
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