En las últimas décadas, México concentró su intercambio de mercancías mayoritariamente con Estados Unidos, señaló el investigador del Colegio Mexiquense.
José Antonio Cabrera Pereyra, investigador del Colegio Mexiquense consideró que fue un error que los gobernantes de México, a lo largo de las últimas décadas, no hayan volteado hacia los países de Centroamérica y América Latina para emprender procesos de intercambio de mercancías y servicios; oportunidad que se dejó pasar y hoy no existe otra opción más que los Estados Unidos, lo que nos mete en severos problemas.
En entrevista con Luis Pantoja Ríos, periodista y conductor del programa “De Análisis”, que se transmite de lunes a viernes de 13:00 a 14:00 horas por la plataforma de información ComunicadoresMX, Antonio Cabrera sostuvo que, como México no volteó al sur del continente se fue una oportunidad nacional muy positiva porque se podrían haber escalado todos los modelos de negocios que han sido exitosos dentro del país.
“Podemos irnos desde cafeterías y reposterías hasta cosas más grandes. No es simplemente pensar en pequeño, sino ver hasta dónde pueden crecer cada uno de esos rubros”, dijo el especialista.
¿El PIB del país podía haber mejorado si tiene una buena relación con Mercosur?, cuestionó Luis Pantoja.
Efectivamente, “ese potencial está ahí y ha sido desaprovechado; muchos investigadores han planteado esa posibilidad, llevar la experiencia del Tratado de Libre Comercio” a todo el centro y sur del continente.
Recordó que México produce manufactura con estándares internacionales y es muy competitivo con el resto del mundo, y ese aprendizaje y conocimiento no lo tiene cualquier país, dijo.
En ese sentido, ese aprendizaje nos podría llevar a otros mercados internacionales y no necesariamente a Estados Unidos, consideró.
José Antonio Cabrera Pereyra, investigador del Colegio Mexiquense, coincidió con Luis Pantoja en que en México hay una concentración de la riqueza en muy pocas manos.
Pero, dijo, las plataformas para hacer crecer los negocios de las pequeñas y medianas empresas que sí tienen la capacidad de exportar porque cuentan con experiencia y capital humano, no cuentan con plataformas-impulso gubernamental.
¿Cómo afecta la economía informal, entre el 60 y 70 por ciento, al crecimiento de México?
Planteamiento que el especialista contestó, precisando que en México la economía informal ha permitido crear una cierta clase mexicana que ha podido acceder a muchas cosas que de otra manera no hubiera accedido a ellas, pero a la vez es una clase mexicana (la que se desempeña en la informalidad) que se está volviendo un peso para otra que sí tiene empleo formal, es decir, que participa en empresas establecidas y sí paga sus impuestos, enfatizó.
Lo anterior genera una distorsión, puntualizó, porque el gobierno exige pago de impuestos a las empresas formales y, a los que participan en la economía informal les otorga una gran cantidad de acciones permisivas, entre las que está no pagar impuestos por su actividad.
En México se cobra más el impuesto, al trabajo que el impuesto a la riqueza, expreso Luis Pantoja al evidenciar que el gobierno exige el mismo porcentaje de pago de impuestos a las micro, pequeñas y medianas empresas que a los grandes corporativos empresariales.
Por lo anterior, Luis Pantoja propuso el cobro de un impuesto diferenciado: a la micro el 11, a la mediana el 22 y a la gran empresa el 33 por ciento.
¿Es justo que una empresa pague el mismo impuesto que una empresa que ingresa 40 a 50 mil pesos a los que ingresan 40 a 50 millones?
Planteamiento que al especialista le resultó interesante, pues dijo que en México no se han establecido los mecanismos para que la micro y pequeña empresa informal diga “va, le entro y contribuyo con el pago de mis impuestos”.
Por último, José Antonio Cabrera Pereyra, investigador del Colegio Mexiquense, dijo que en el encuentro verificado en Davos, donde se reúnen los presidentes de las potencias más importantes del mundo, hay dos discursos.
El primero es el realizado por Mark Carney, presidente de Canadá, que hace referencia a una ruptura y emprender nuevos esquemas y acuerdos para construir nuevas alianzas que defiendan la soberanía, la integridad territorial y el respeto al derecho internacional, y acercarse a China, los países que integran el Mercosur y Europa; y por otro lado, el discurso de Trump, que es básicamente alinearse a los intereses de Estados Unidos porque si ganamos nosotros, ganan ustedes.
“Hay dos voces que no necesariamente están en conversación, sino más bien están luchando por ver quién grita más”, ejemplificó.
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