La nueva Ley en materia de salud no convence a todos los sectores de la sociedad.
Tras congratularse de que su proyecto de Ley de Salud haya sido retomado por Delfina Gómez Álvarez, gobernadora del Estado de México, así como por los 75 diputados y diputadas que por unanimidad votaron a favor de la Ley de Salud que sustituye al Libro Segundo del Código Administrativo estatal, Eduardo Salazar, asesor legislativo en la Cámara de Diputados del Estado de México, sostuvo que desde su óptica debe prevalecer el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) y la Secretaría de Salud, ya que la primera es la parte operativa y la segunda marca la política pública en materia.
En entrevista con Luis Pantoja Ríos, periodista y titular de la emisión del programa “De Análisis” que se transmite de lunes a viernes de 13:00 a 14:00 horas por la plataforma de información, el asesor aseguró que, aunque ambos entes públicos estatales pareciera que hacen lo mismo, en los hechos el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) opera la política pública que dicta la Secretaría de Salud estatal, aunque reconoció que el IMSS Bienestar en los hechos viene haciendo lo mismo; no obstante, consideró que el ISEM no debe desaparecer hasta que no se lleve a la práctica la nueva ley.
Es de destacar que desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y de la actual que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo, la gobernadora Delfina Gómez tomó la determinación de desincorporar y transferir toda la red hospitalaria estatal de primer nivel al concepto del IMSS Bienestar que opera el gobierno federal para otorgar consultas generales, cirugías y medicamentos gratuitos a todos sus afiliados, es decir, a la población que no tiene cobertura de IMSS, ISSSTE o ISSEMyM.
Eduardo Salazar agradeció a la gobernadora Defina Gómez Álvarez, así como a las y los diputados Francisco Vázquez, presidente de la Junta de Coordinación Política; Carlos Zurita, presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales; y Jennifer González, presidenta de la Comisión de Salud, así como de Ana Yurixi Leyva Piñón y Óscar González, diputada y coordinador del Partido del Trabajo, respectivamente, los cuales retomaron aspectos de la propuesta que en su momento impulsó la sociedad civil a través de él.
Salazar recordó que en su momento comentó que el verdadero talón de Aquiles de la o el titular del gobierno estatal era la salud.
Consideró que una de las virtudes de la nueva ley de salud consiste en que otorga certeza jurídica para la población; “es una de las virtudes, ya que las propias autoridades del Gobierno del Estado de México están obligadas a observar todo lo relacionado con la salud”.
¿Cuándo sería justo evaluar que realmente cambiaron las cosas?, cuestionó Luis Pantoja a Eduardo Salazar.
“Cuando se publique la ley, le corresponderá a la Comisión de Salud del Congreso local realizar el seguimiento y evaluación para determinar o atender indicadores”, dijo.
Y añadió que, en su momento, durante la gestión de Macarena Montoya, la dependencia se convirtió en una sucursal del hospital 20 de noviembre. “Llegó gente a colaborar sin conocer al sector salud mexiquense, no conocía las carencias y las necesidades, por lo que nunca hicieron nada”, sostuvo el asesor.
Por último, Salazar dijo que hay dos temas que le preocupan: las sanciones a los que no cumplan con las nuevas disposiciones de la ley y la suficiencia presupuestal.
En el primer caso, porque se eliminaron los apartados que contemplaban castigos, y en el segundo aspecto, porque se estableció que se trabajara con el presupuesto que se tiene.
CONTRASTE
En contraste con la anterior postura, Antonio Monroy Gutiérrez, titular del programa Así, Sin Anestesia que se transmite por la plataforma de comunicadores.mx y líder de la sección 35 del Sindicato de Trabajadores del Sistema Nacional de Salud, aseguró que la nueva ley está destinada al fracaso porque solo impactará al 20 por ciento de la infraestructura del sector, ya que el 80 por ciento de la red hospitalaria del sector fue transferida al concepto del IMSS Bienestar.
Por ello, la nueva ley solo afectará para bien o para mal al 20 por ciento del sector de salud mexiquense que es administrado por el gobierno estatal.
“El 80% de lo que era el Sistema Estatal de Salud ya se federalizó con la transición al IMSS Bienestar y, por lo tanto, yo no veo que esta nueva ley vaya a operar o nos vaya a servir de mucho porque un marco estatal no está por encima de un marco jurídico federal al que ya pertenece el 80% de la salud estatal”, ratificó Monroy.
Recordó que, con la transferencia de la red de hospitales del estado a la federación, los recursos, y el presupuesto son manejados por la federación.
También puntualizó que los únicos hospitales en donde estará operando las disposiciones de la nueva ley de salud estatal son el hospital del DIF estatal, el Hospital del Niño y el Hospital de la Mujer.
A esos nosocomios son los que estará regulando la nueva ley porque todos los demás ya son del ámbito federal.
Consideró que la federación tomó la decisión de atraer a todos los sistemas de salud con la finalidad de acabar con la corrupción, porque cuando en 1997 se descentralizó la salud, se registró un proceso inaudito de corrupción y el Estado de México no fue la excepción.
No obstante, para Antonio Monroy, regresar al viejo esquema de centralizar a todo el sector no es la mejor opción, ya que cada sector estatal tiene sus particularidades y no pueden tomarse decisiones para atender la salud desde el centro del país.
Monroy, a diferencia de Salazar, consideró que el Instituto de Salud del Estado de México ya no tiene razón de existir porque todo lo que operaba hoy está en manos del IMSS Bienestar, por lo que cuestionó qué harán los 250 trabajadores que administraban la nómina que hoy es operada por seis personas del IMSS Bienestar.
Lo anterior, dijo, está generando una gran división entre las y los trabajadores que se quedaron en el ISEM y los que se fueron (administrativamente) a IMSS Bienestar, entre otros factores, porque tienen diferentes salarios y prestaciones.
Respecto a la nueva titular de la Secretaría de Salud, Antonio Monroy consideró que hoy debe ser considerado como un cargo político porque solo administrará el 20 por ciento del sector y no tendrá presupuesto para emprender una verdadera política de salud.
“Es una oficinita (la Secretaría) nada más; no tiene incidencia directa en todo lo que es la atención a la salud, en toda la red hospitalaria. De hecho, ni siquiera tiene estructura, ni siquiera tiene oficina”, dijo.
Esto último, explico, porque la nueva secretaria seguirá ocupando la oficina del Instituto de Salud del Estado de México; por eso se le da esa dualidad: Secretaria de Salud y directora del ISEM.
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