La Secretaría del Campo anuló el pago del seguro a la empresa que tenía ganancias extraordinarias.
Agustín Correa Hernández, líder de la Central Campesina Caedenista en el Estado de México, explicó que las y los trabajadores del campo en la entidad mexiquense afectados por situaciones climatológicas adversas como inundación, sequía y granizada, la política de la Secretaría del Campo estatal consiste en apoyar con 4 mil pesos por hectárea afectada.
En entrevista con Luis Pantoja Ríos, periodista y titular del programa “De Análisis”, que se transmite de lunes a viernes de 13:00 a 14:00 horas por la plataforma de información comunicadores.mx, Max Correa precisó que los gobiernos mexiquenses priistas contrataban a una aseguradora para que, en caso de que las y los agricultores mexiquenses padecieran una afectación en sus tierras, les pagaran 1,500 por hectárea, pero en el gobierno de la maestra Delfina Gómez Álvarez el monto asciende a 4 mil pesos por hectárea.
Recordó que, en la época del gobierno priísta, para acceder al pago del seguro, los trabajadores del agro mexiquense tenían que realizar una gran cantidad de trámites burocráticos y luego se les aportaba 1,500 por hectárea, pero hoy la entrega es directa, ya que los trabajadores de la Secretaría del ramo acuden al sitio afectado, confirman el daño y procede el pago.
Puntualizó que la Secretaría del Campo anuló el pago del seguro a la empresa que tenía ganancias extraordinarias y con ese monto (pago del seguro) hoy se puede pagar a los campesinos que han registrado daños por situaciones climatológicas.
Correa Hernández dijo que la agricultura siempre ha registrado afectación de forma aleatoria; por ello los riesgos siempre son latentes.
No obstante, subrayó que el maíz nativo ha tenido la capacidad de adaptación y en eso radica la importancia y fortaleza de los maíces mexiquenses.
“Los maíces nativos han sabido resistir a esas situaciones climáticas (adversas), a las sequías, a los excesos de lluvia, a las bajas temperaturas, a las altas temperaturas”, enfatizó.
Sobre estas últimas, Max Correa expresó que una de las consecuencias es la posibilidad de generar una plaga que ataca a las plantas.
La agricultura es una actividad aleatoria que siempre tiene riesgos climáticos.
Por último, refirió que el promedio de superficie que siembran las y los productores mexiquenses son precisamente 3 hectáreas de maíz, en la mayoría de los casos, por campesino.
“La mayor parte de los productores tiene esa superficie y por ello las reglas de operación de la Secretaría del Campo establecen estos parámetros en el programa de atención a siniestros climáticos en el campo mexiquense”, dijo.
Por último, Max Correa reconoció que, pese al alza del monto, pago de seguro, la cantidad es insuficiente para reponer una cosecha, aunque el respaldo a las tierras afectadas está pensado para que el productor recupere algo de la pérdida, ya que es imposible reponer el cien por ciento de la afectación, es decir, cubrir la totalidad de hectárea perdida.
Respecto al gusano barrenador, consideró que el gobierno estatal y federal deben seguir emprendiendo acciones, en coordinación con los campesinos, para anular su avance en territorio estatal.
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