Ismael El Mayo Zambada García fue formalmente sentenciado a cadena perpetua y la confiscación de 15 mil millones de dólares tal como se había acordado después de que se declaró culpable de múltiples cargos de narcotráfico y cedió su derecho a un juicio.
El juez federal Brian Cogan -el mismo que presidió los juicios de Joaquín El Chapo Guzmán y de Genaro García Luna en este mismo Tribunal Federal del Distrito del Este en Brooklyn- se refirió a los cargos y sus penas correspondientes, la declaración de culpabilidad y sus implicaciones y le pregunto al acusado si entendía plenamente las consecuencias poco antes de dictaminar la condena.
Cuando el juez le preguntó si tenía algo que declarar, respondió que “acepto la responsabilidad de lo que hice, lo que hice estuvo mal”. Agregó que “acepto mi castigo” y dijo que esperaba que sus palabras lograran llevar a que otros no sigan en la vida del crimen. “La violencia debe de acabar en México…. Nadie gana en este tipo de guerra”.
En respuesta a la solicitud de los abogados defensores encabezados por Frank Pérez, el juez Cogan recomendó al Buro de Prisiones a colocar al reo en una instalación penal que cuenta con los servicios médicos que requiere para sus condiciones físicas y mentales -no se especificaron cuales eran-.
Aunque su abogado reiteró que Zambada no buscó cooperar para una reducción de su condena “y no informó o identificó” a miembros del cártel de Sinaloa o funcionarios del gobierno de su país, tampoco descartó -de hecho no mencionó- que el Departamento de Justicia le ofrezca un acuerdo de cooperación en el futuro.
Aún no se esclarece como llegó ante las autoridades estadunidenses.
Con información de La Jornada
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