Habitantes de la comunidad de San Pedro Tlaltizapán se han visto en la necesidad de realizar por su propia cuenta trabajos de desazolve y reforzamiento de bordos en el Río Acalote y la zona de la Laguna de Chignahuapan, tras las severas inundaciones que afectaron a más de 2,500 personas en septiembre pasado.
Cuauhtémoc Huertas Aguilar, represenante de los vecinos afectados, denunció que las labores de mitigación por parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno han sido insuficientes y lentas. Explicó que la comunidad tuvo que organizarse para colocar costaleras y retirar maleza luego de que la ruptura del bordo el pasado 7 de este mes volviera a amenazar a la población.
A la problemática de las inundaciones se suma una creciente emergencia sanitaria: los pobladores reportan la muerte de al menos 26 cabezas de ganado bovino a causa de la presunta contaminación del agua estancada. Huertas hizo un llamado urgente al Ayuntamiento y a las autoridades sanitarias para realizar exámenes de sangre al ganado y descartar una epidemia que ponga en riesgo la economía local y la salud pública, ante la posible comercialización de carne contaminada.
A pesar de las promesas de proyectos hidráulicos de mayor envergadura por parte de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el Gobierno Federal, los ciudadanos señalan que hasta el momento solo han recibido visitas de inspección y apoyo parcial de equipos de bombeo. Ante esto, exigen la intervención inmediata de maquinaria especializada para el dragado del Río Lerma y el Río Acalote antes de que se repita la emergencia del año anterior, la cual ya provocó secuelas en la salud de los habitantes como padecimientos estomacales, dermatológicos y respiratorios.
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