Pacientes con insuficiencia renal y familiares se manifestaron para denunciar la interrupción del servicio de hemodiálisis en hospitales de la red IMSS-Bienestar del Estado de México, generada por la falta de mantenimiento técnico y descompostura de las máquinas biomédicas.
Horacio Valdés, coordinador de la organización Unidos Transformando, informó que actualmente se encuentran fuera de operación dos máquinas en el Centro Médico «Lic. Adolfo López Mateos» de Toluca y cuatro más en el Hospital General de Tenancingo, una problemática que —aseveró— se replica en otras clínicas de la entidad mexiquense.
PROVEEDOR INCUMPLE SERVICIO PESE A PAGOS
El representante precisó que, si bien las autoridades de IMSS-Bienestar han tenido acercamiento con los afectados y aseguran que los pagos institucionales están cubiertos, la empresa privada Bita, responsable del mantenimiento técnico de las unidades, ha hecho caso omiso a los reportes.
«Las dos máquinas llevan semana y media disfuncionales en el Adolfo López Mateos y lo mismo ocurre en Tenancingo. Aunque los insumos médicos llegaron el pasado sábado, los equipos siguen parados y la empresa está coartando el derecho a la vida de los pacientes» puntualizó Valdés.
De acuerdo con el corte inicial, tan solo entre los hospitales de Toluca y Tenancingo se contabilizan más de 40 personas afectadas de forma directa (18 y 25 pacientes, respectivamente), cifra que podría multiplicarse al considerar el resto de las unidades médicas del sistema en el estado.
ALTO COSTO PRIVADO Y RIESGO VITAL
La suspensión del servicio público obliga a los usuarios a costear su tratamiento en clínicas particulares, donde cada sesión oscila entre los 1,500 y 2,000 pesos. Dado que el tratamiento estándar requiere tres sesiones semanales, el gasto mensual asciende a cerca de 18 mil pesos, una cifra imposible de solventar para personas en condición vulnerable que, por su estado de salud, se encuentran impedidas para laborar.
La falta de acceso oportuno al tratamiento ya ha provocado emergencias graves: se reportó la hospitalización de un paciente en estado crítico tras complicaciones de acceso a la unidad, así como el deceso de otro paciente el pasado sábado.
Finalmente, el activista hizo un llamado a las autoridades para exigir una solución inmediata al proveedor de mantenimiento y exhortó a la ciudadanía a solidarizarse y evitar estigmatizar a los pacientes renales: «Cualquier persona puede enfrentar una enfermedad de este tipo; se requiere empatía social y que las autoridades garanticen un servicio por el que ya se pagó», concluyó.
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