La emergencia también ha puesto en riesgo a unas 43 mil mujeres y niñas, mientras seis establecimientos de salud resultaron dañados o destruidos.
Las labores de rescate continúan en Nepal tras las mortales inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra que han dejado 987 personas fallecidas y 4 mil 247 desaparecidas, mientras organizaciones humanitarias advierten sobre los riesgos que enfrenta particularmente la población femenina en las zonas afectadas.
De acuerdo con información de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), el desastre fue provocado por el colapso de un glaciar en el Himalaya, en la frontera con China. En territorio chino también se reportan 16 personas fallecidas y 546 desaparecidas.
La situación continúa siendo crítica debido a que el monzón no ha terminado. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advirtió que los cursos de agua bloqueados podrían provocar nuevas inundaciones y que persiste un riesgo inmediato de deslizamientos de tierra.
Mientras avanzan las labores de búsqueda y rescate, algunas familias han comenzado a regresar a las zonas afectadas para revisar sus viviendas y conocer las condiciones en las que quedaron.
Mujeres y niñas, entre las más afectadas
La emergencia humanitaria ha generado una preocupación particular por unas 43 mil mujeres y niñas que requieren asistencia inmediata, de acuerdo con ONU Mujeres.
La falta de alimentos y agua potable se ha agravado en las comunidades afectadas, mientras que la destrucción de carreteras, puentes y sistemas de abastecimiento ha dificultado el acceso a servicios básicos.
En el distrito de Rasuwa, las mujeres ya enfrentaban antes de las inundaciones dificultades para obtener agua, debido a las largas distancias que debían recorrer diariamente. Ahora, los sistemas de abastecimiento quedaron interrumpidos por los daños ocasionados por el desastre.
Organizaciones humanitarias también alertan sobre el incremento de riesgos de violencia de género, explotación y trata de personas, particularmente ante la destrucción de infraestructura y las dificultades de comunicación que limitan el acceso a mecanismos de protección.
ONU Mujeres ha señalado la importancia de que las mujeres participen en las decisiones relacionadas con la respuesta humanitaria y la reconstrucción, a fin de evitar que las desigualdades existentes antes del desastre se profundicen.
Servicios de salud también resultaron afectados
El acceso a la atención médica representa otro de los principales desafíos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), seis establecimientos de salud sufrieron daños o quedaron destruidos y otros dos permanecen inaccesibles.
La situación incrementa los riesgos sanitarios debido a los desplazamientos de población, el hacinamiento y la presencia de agua estancada, condiciones que pueden favorecer la aparición de enfermedades transmisibles.
Ante este panorama, la OMS mantiene labores de vigilancia epidemiológica en las zonas afectadas y río abajo para identificar posibles incrementos de enfermedades como dengue y tifus de los matorrales.
La agencia también trabaja en la identificación y distribución de medicamentos, kits de diagnóstico y otros suministros esenciales, además de brindar orientación para la prevención de infecciones y el manejo seguro y digno de los cuerpos de las personas fallecidas.
Las organizaciones humanitarias mantienen las labores de emergencia mientras las comunidades afectadas enfrentan la pérdida de vidas, viviendas, infraestructura y servicios básicos.
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