El Hospital de Cardiología del CMN Siglo XXI cuenta con mapeo tridimensional, ultrasonido intracardiaco, catéteres con sensor de contacto y ablación por campo pulsado para atender alteraciones del ritmo cardiaco.
El Servicio de Electrofisiología del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cuenta con tecnología especializada para el diagnóstico y tratamiento de arritmias cardíacas, lo que permite identificar con mayor precisión las alteraciones en la actividad eléctrica del corazón y realizar procedimientos para tratarlas.
Entre las herramientas disponibles se encuentran el mapeo tridimensional, el ultrasonido intracardiaco, los catéteres con sensor de contacto y la ablación por campo pulsado, tecnologías que permiten a los especialistas determinar el origen y mecanismo de las arritmias para posteriormente intervenir en las zonas identificadas.
El doctor Alejandro Brown Gutiérrez, adscrito al Servicio de Electrofisiología, explicó que la fibrilación auricular es la arritmia cardíaca más común a nivel mundial y afecta entre uno y tres por ciento de la población general. En personas con cardiopatía estructural, señaló, el riesgo aumenta aproximadamente a cinco por ciento.
El especialista explicó que existen dos grandes grupos de arritmias: las bradiarritmias, caracterizadas por ritmos cardiacos bajos, y las taquiarritmias, que implican una frecuencia cardiaca elevada. Las primeras son más frecuentes conforme aumenta la edad y habitualmente requieren dispositivos como marcapasos.
En el caso de las taquiarritmias, algunas pueden tratarse mediante procedimientos intervencionistas. Entre ellas se encuentran las taquicardias supraventriculares, que se presentan en 35 de cada 100 mil habitantes y son frecuentes en personas jóvenes con corazones sanos.
Para identificar el tipo de arritmia, los especialistas realizan estudios electrográficos que permiten determinar si el paciente es candidato a una ablación. Durante el procedimiento se analizan las propiedades de conducción del corazón y, cuando es posible inducir la taquicardia, se utiliza el mapeo electroanatómico para localizar su origen y establecer el mecanismo que la provoca.
El Hospital de Cardiología del CMN Siglo XXI dispone desde hace varios años de mapeo tridimensional y ultrasonido intracardiaco, herramientas que incrementan la precisión de las ablaciones. Además, cuenta con catéteres con sensor de contacto y ablación por campo pulsado, tecnología que agiliza las intervenciones, particularmente en el tratamiento de la fibrilación auricular.
La unidad atiende principalmente a población adulta, aunque también recibe casos pediátricos que son tratados mediante procedimientos endovasculares destinados a bloquear señales eléctricas defectuosas en el corazón.
El servicio también cuenta con distintas modalidades de estimulación cardíaca, entre ellas la terapia de resincronización mediante estimulación ventricular y la estimulación directa del sistema de conducción, utilizadas en pacientes con cardiopatía previa e insuficiencia cardiaca.
Para las personas con ritmos cardiacos bajos, bloqueo auriculoventricular avanzado o disfunción del nodo sinusal, el tratamiento puede incluir la colocación de un marcapasos. En pacientes con alto riesgo de muerte súbita cardiaca se utiliza un Desfibrilador Automático Implantable (DAI).
El DAI detecta taquicardias potencialmente mortales y administra terapia para intentar detenerlas. Si es necesario, también puede proporcionar una descarga eléctrica de desfibrilación. El especialista aclaró que este dispositivo no previene las arritmias, sino que las trata cuando aparecen para preservar la vida.
Las arritmias pueden manifestarse mediante palpitaciones, latidos rápidos o irregulares, dolor torácico, desmayo o síncope, falta de aire y sudoración fría. Su detección puede comenzar desde las Unidades de Medicina Familiar, mediante valoración clínica y un electrocardiograma.
También pueden utilizarse registros electrocardiográficos de larga duración de 24, 48 o 72 horas, e incluso hasta un mes, además de pruebas de esfuerzo cuando los síntomas aparecen durante la actividad física.
Como medidas preventivas, el IMSS recomienda mantener estilos de vida saludables, llevar una alimentación adecuada, evitar el tabaquismo y mantener bajo control enfermedades como hipertensión y diabetes, debido a que pueden favorecer alteraciones cardiovasculares relacionadas con el desarrollo de taquicardias.
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