Organizaciones, académicos y especialistas advierten que la propuesta podría reducir los precios de las bebidas alcohólicas, elevar su consumo y disminuir la recaudación fiscal.
Organizaciones de la sociedad civil, académicos y especialistas expresaron su preocupación por la iniciativa presentada en la Cámara de Diputados para reformar la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a bebidas alcohólicas y cerveza, al considerar que la propuesta podría tener efectos sobre el consumo, la recaudación y la salud pública.
La iniciativa, presentada el 29 de septiembre por el diputado Francisco Javier Guízar Macías, plantea sustituir el actual esquema ad valorem, que considera el precio y la graduación alcohólica, por una cuota de 1.38 pesos por cada grado de alcohol por litro. También propone un estímulo fiscal equivalente al 90 por ciento del IEPS para determinados productores e importadores considerados artesanales.
De acuerdo con el simulador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) citado por las organizaciones, la cuota propuesta podría reducir el precio de las bebidas alcohólicas entre 5.1 por ciento en el caso de la cerveza y 24.9 por ciento para los destilados. El mismo ejercicio estima que el consumo podría aumentar entre 6.2 y 36.8 por ciento y que la recaudación del IEPS disminuiría en más de 26 mil millones de pesos.
Las organizaciones señalan que, para mantener un nivel de recaudación similar al actual, la cuota tendría que ubicarse en al menos 2.40 pesos por grado de alcohol. También sostienen que el estímulo fiscal planteado para productores de hasta 10 mil litros podría reducir todavía más la carga fiscal efectiva para determinados productos.
El debate ocurre mientras representantes de la industria han participado en reuniones con legisladores para plantear modificaciones al esquema fiscal de las bebidas alcohólicas, particularmente para considerar las condiciones de pequeños productores y bebidas artesanales.
Las organizaciones civiles sostienen que el cambio hacia un impuesto basado en el contenido de alcohol no es, por sí mismo, contrario a las recomendaciones internacionales. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que los impuestos específicos calculados sobre la cantidad de alcohol puro pueden utilizarse como una herramienta de salud pública.
Sin embargo, consideran que el nivel de la cuota, su actualización y los estímulos o excepciones que acompañen al esquema son elementos determinantes para establecer su impacto sobre los precios y el consumo.
En este sentido, las organizaciones plantean que cualquier modificación al IEPS debe analizarse no sólo desde la perspectiva de la recaudación, sino también considerando sus posibles efectos en la salud de la población y en la asequibilidad de las bebidas alcohólicas.
El simulador del CIEP también contempla escenarios con cuotas superiores. De acuerdo con los datos citados por las organizaciones, una cuota de 4.95 pesos por grado de alcohol tendría un efecto de reducción del consumo y podría incrementar la recaudación en más de 24 mil millones de pesos.
La Red de Acción Sobre Alcohol (RASA), integrada por organizaciones como El Poder del Consumidor, Salud Justa MX, Red por los Derechos de la Infancia en México y la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, llamó a que el análisis legislativo considere evidencia científica, transparencia, salud pública y protección del interés público.
El debate sobre la reforma continuará en el Congreso de la Unión, donde deberán analizarse los efectos económicos, fiscales y sanitarios de los distintos esquemas propuestos para gravar las bebidas alcohólicas.
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