Drones autónomos, ciberataques y sistemas de vigilancia inteligente modifican las estrategias militares y ponen en riesgo infraestructuras marítimas clave, como puertos y cables submarinos.
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) analizó el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la seguridad marítima, ante el avance de tecnologías que están cambiando las estrategias de defensa y las amenazas en los océanos.
Durante el debate, el periodista Fareed Zakaria advirtió que los algoritmos podrían convertirse en herramientas decisivas en los conflictos de la próxima década. La transformación es relevante para la economía global, ya que más del 90 por ciento del comercio mundial de mercancías se transporta por vía marítima y los cables submarinos concentran más del 99 por ciento del intercambio de datos entre continentes.
La IA permite analizar imágenes satelitales, radares, señales térmicas y datos meteorológicos para detectar embarcaciones sospechosas, incluso cuando desactivan sus sistemas de localización. Asimismo, los buques no tripulados pueden ampliar las labores de vigilancia durante periodos prolongados y reducir la necesidad de personal a bordo.
Sin embargo, estas herramientas también pueden ser utilizadas para atacar embarcaciones e infraestructuras estratégicas. Los ciberataques contra sistemas de navegación, propulsión y operación portuaria podrían provocar interrupciones comerciales, accidentes y daños ambientales. Los cables submarinos también representan un punto vulnerable para las comunicaciones internacionales.
De acuerdo con un estudio de Honeywell publicado en septiembre de 2026, el 87 por ciento de los responsables encuestados en el sector marítimo reportó haber sufrido un incidente grave de ciberseguridad que afectó sus sistemas operativos durante los 12 meses anteriores.
Ante estos riesgos, representantes de la ONU plantearon la necesidad de mantener una supervisión humana efectiva, establecer responsabilidades claras y crear mecanismos internacionales de verificación para evitar errores y escaladas involuntarias en conflictos armados.
El desafío internacional consiste en establecer reglas comunes para el uso de tecnologías autónomas, proteger las infraestructuras marítimas y evitar que la brecha tecnológica entre países incremente las desigualdades en materia de seguridad.
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