La Oficina de Derechos Humanos advierte que Israel pretende extender su despliegue militar al 70% de la Franja de Gaza, mientras miles de palestinos enfrentan nuevos desplazamientos y restricciones para regresar a sus hogares.
La expansión de las posiciones militares israelíes en la Franja de Gaza ha reavivado las preocupaciones internacionales por posibles actos de limpieza étnica, ante el desplazamiento continuo de la población palestina y los ataques contra campamentos de personas refugiadas, advirtió la Oficina de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
De acuerdo con el organismo, Israel pretende ampliar su zona de despliegue militar hasta ocupar el 70% del territorio gazatí, lo que reduce cada vez más los espacios disponibles para la población civil y provoca nuevos desplazamientos cerca de la denominada “línea amarilla”.
La ONU documentó durante las últimas dos semanas la expansión de las posiciones militares en Al Shujaiyeh, en la ciudad de Gaza, así como en el este de Al Bureij, Deir Al-Balah y Al Maghazi, en el centro de la Franja.
En Al Shujaiyeh se reportaron ataques contra campamentos de desplazados y el uso de robots explosivos para destruir edificios que permanecían en pie. Además, un dron israelí habría lanzado municiones sobre tiendas de campaña el 25 de octubre, provocando un incendio que duró cinco horas y desplazó a 200 familias, alrededor de 800 personas, según información del Ministerio de Obras Públicas y Vivienda palestino.
Ajith Sunghay, jefe de Derechos Humanos de la ONU en el Territorio Palestino Ocupado, advirtió que las condiciones de desplazamiento continúan agravándose y que muchas personas tienen pocas posibilidades de regresar a sus hogares, debido a que permanecen en zonas inaccesibles más allá de la línea amarilla.
El organismo recordó que el traslado forzoso de población palestina por parte de Israel, como potencia ocupante, constituye un crimen de guerra y podría llegar a constituir un crimen de lesa humanidad. También instó a garantizar el retorno seguro y digno de las personas desplazadas.
A esta situación se suman las restricciones a la entrada de materiales de refugio y ayuda humanitaria, mientras una gran parte de la población continúa viviendo en tiendas de campaña vulnerables a las condiciones climáticas.
Sunghay señaló que para muchas familias este representa el cuarto año de desplazamiento y advirtió sobre las condiciones precarias en las que enfrentan otro invierno, por lo que pidió poner fin al sufrimiento de la población civil.
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