Un líder de la organización criminal 400 Mawozo pidió la mediación de Naciones Unidas para negociar la paz, mientras el Gobierno salvadoreño envió más de dos mil soldados para combatir a los grupos armados.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) mantiene una postura cautelosa ante dos acontecimientos relacionados con la crisis de seguridad en Haití: la solicitud de diálogo de un líder de una de las pandillas más peligrosas del país y el despliegue de más de dos mil militares salvadoreños para enfrentar a los grupos criminales.
Wilson Joseph, conocido como Lanmò Sanjou y dirigente de la pandilla 400 Mawozo, envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, en la que solicitó la intervención de una delegación internacional para abrir conversaciones con las fuerzas presentes en territorio haitiano.
En el documento, el líder criminal aseguró haber levantado la bandera blanca desde el pasado 20 de agosto y manifestó su disposición a buscar una salida pacífica a la crisis. Sin embargo, la organización 400 Mawozo está vinculada con diversos secuestros, entre ellos el de 17 misioneros estadounidenses y canadienses en octubre de 2021. Además, el FBI ofrece una recompensa de un millón de dólares por información que permita detener a Joseph.
Ante la solicitud, Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de Naciones Unidas, confirmó la recepción de la carta, pero aclaró que esto no representa un reconocimiento de su autor ni una aprobación de su contenido.
REFUERZAN PRESENCIA MILITAR
En paralelo, El Salvador desplegó más de dos mil soldados en Haití, por instrucciones del presidente Nayib Bukele, luego de que cuatro militares salvadoreños que participaban en la Fuerza de Represión de Pandillas fueran reportados como desaparecidos tras una emboscada ocurrida el 18 de octubre en las inmediaciones de Puerto Príncipe.
El Gobierno salvadoreño presentó el operativo como una misión de rescate. No obstante, la ONU precisó que la mayoría de los efectivos enviados no forman parte de la Fuerza de Represión de Pandillas (FRG), misión multinacional respaldada por el Consejo de Seguridad, por lo que no están sujetos a su mandato ni a los mecanismos de supervisión de la Oficina de Apoyo de Naciones Unidas en Haití.
La FRG tiene como objetivo apoyar a las autoridades haitianas en el combate a las organizaciones criminales y su mandato fue prorrogado hasta el 31 de marzo de 2027. Sin embargo, su despliegue todavía se encuentra por debajo de los cinco mil 500 efectivos autorizados.
POBLACIÓN CIVIL, LA MÁS AFECTADA
Ante el incremento de la violencia, Naciones Unidas recordó que todas las operaciones de seguridad deben respetar el derecho internacional, los derechos humanos y el derecho humanitario, además de garantizar transparencia y rendición de cuentas.
De acuerdo con cifras de la organización internacional, más de cinco mil 700 personas murieron o resultaron heridas entre enero y mediados de septiembre de 2026, mientras que alrededor de 1.5 millones de haitianos tuvieron que abandonar sus hogares debido a la violencia.
La crisis representa un desafío para la comunidad internacional, que busca contribuir al restablecimiento de la seguridad sin legitimar a los grupos armados ni perder de vista la protección de la población civil.
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