Los demócratas obtuvieron el control de ambas cámaras del Congreso, mientras que varios bastiones republicanos cambiaron de partido; el resultado pone en riesgo la agenda del presidente Donald Trump.
Vía: Reuters
WASHINGTON, 4 de noviembre de 2026.- Demócratas y republicanos se preparan para un posible periodo de dos años de bloqueo político en Washington, luego de que el Partido Demócrata consiguiera una contundente victoria en las elecciones intermedias de Estados Unidos y anunciara que utilizará su mayoría en el Congreso para limitar al presidente Donald Trump, quien advirtió que continuará ejerciendo las facultades del Poder Ejecutivo.
Una ola de descontento por las políticas de Trump, particularmente por el impacto de la guerra entre Estados Unidos e Irán en el costo de vida, permitió a los demócratas conquistar el Senado y la Cámara de Representantes.
En el Senado, los demócratas obtuvieron una mayoría de al menos 54 frente a 44 escaños, tras ganar posiciones en estados tradicionalmente republicanos. En la Cámara de Representantes consiguieron al menos 25 curules adicionales.
Será la primera ocasión en que Trump, republicano que también ocupó la Casa Blanca de 2017 a 2021, tenga que gobernar frente a un Congreso controlado por los demócratas.
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, aseguró que la ciudadanía relacionó la corrupción con los efectos negativos de las políticas aplicadas durante los últimos dos años y adelantó que su partido buscará que los responsables rindan cuentas.
Jeffries, legislador por Nueva York y quien podría convertirse en el primer afroamericano en presidir la Cámara de Representantes, afirmó que los demócratas trabajarán para mejorar la economía de las familias y pidió a Trump poner fin a la impopular guerra contra Irán, que lleva ocho meses, antes de que entre en funciones el nuevo Congreso.
Por su parte, Trump publicó en redes sociales una imagen de una de sus tradicionales gorras rojas con el lema «Make America Great Again», pero con la palabra «VETO» en sustitución del eslogan habitual, en referencia a su capacidad para bloquear iniciativas legislativas que no cuenten con su respaldo.
El líder de los republicanos en el Senado, John Thune, de Dakota del Sur, advirtió que su partido no permitirá que los demócratas reviertan las políticas impulsadas por Trump.
«Los republicanos del Senado no permanecerán de brazos cruzados mientras el ala socialista de extrema izquierda del Partido Demócrata intenta deshacer todo lo que hemos logrado», señaló.
TEXAS, CAROLINA DEL SUR Y KANSAS CAMBIAN DE PARTIDO
Trump había presentado las elecciones intermedias como un referéndum sobre la primera mitad de su segundo mandato presidencial y pidió reiteradamente a sus simpatizantes que votaran como si él estuviera en las boletas.
Sin embargo, los resultados mostraron un importante desplazamiento del electorado en estados conservadores que dos años atrás habían contribuido a su regreso a la Casa Blanca.
El descontento por la guerra contra Irán, el aumento del costo de vida y la inconformidad con la conducción del país favorecieron a los demócratas.
En Texas, el mayor estado gobernado por republicanos, los demócratas rompieron una racha de décadas sin victorias importantes al conseguir su primer escaño en el Senado desde 1988 y derrotar al gobernador Greg Abbott, quien buscaba un nuevo periodo tras tres mandatos.
Kansas eligió a su primer senador demócrata desde la Gran Depresión, hace casi un siglo. En Carolina del Sur, estado que Trump ganó por casi 18 puntos en 2024, los demócratas derrotaron al candidato al Senado respaldado por el presidente.
Al cierre de la jornada electoral, las contiendas por el Senado en Alaska y Mississippi todavía no tenían un resultado definitivo, por lo que la mayoría demócrata podría ampliarse hasta 56 frente a 44 escaños.
Una vez que el nuevo Congreso entre en funciones en enero, los demócratas prevén utilizar su mayoría para investigar a la administración Trump, a sus familiares y aliados, además de exigir concesiones en las principales iniciativas legislativas.
También tendrán capacidad para bloquear los nombramientos presidenciales, incluidos posibles candidatos a la Suprema Corte de Estados Unidos si se presenta alguna vacante.
Mientras tanto, los republicanos conservarán el control del Congreso hasta que concluya el actual periodo legislativo y tendrán pendiente la aprobación de una ley para financiar al Gobierno federal más allá de diciembre, con la posibilidad de impulsar algunas de sus prioridades conservadoras antes de entregar el control.
Trump, quien tiene prohibido por la Constitución estadounidense buscar un tercer mandato, felicitó a los demócratas por su victoria y reconoció que la guerra con Irán influyó en las pérdidas de su partido, aunque defendió su decisión de mantener el conflicto.
También manifestó su disposición a trabajar con los demócratas en temas como migración, pero amenazó con vetar cualquier iniciativa que considere «insensata».
UNA OLA DEMÓCRATA EN TODO EL PAÍS
Durante la campaña, los demócratas centraron sus propuestas en combatir la corrupción y reducir el costo de vida. Responsabilizaron a los aranceles impuestos por Trump a las importaciones, algunos de los cuales fueron declarados ilegales por los tribunales, así como a la guerra contra Irán, del encarecimiento de productos y servicios.
También cuestionaron las ganancias millonarias que, según sus señalamientos, han obtenido familiares del presidente desde su regreso a la Casa Blanca.
Por su parte, Trump y los republicanos criticaron a los demócratas por defender los derechos de las personas transgénero y otras causas sociales, a las que calificaron como posturas radicales. Sin embargo, los resultados mostraron que las preocupaciones económicas tuvieron mayor peso entre los votantes.
El avance demócrata se extendió por amplias regiones del país. De acuerdo con los recuentos recopilados por Reuters y USA Today, los republicanos perdieron terreno en casi todos los condados donde se había contabilizado la mayor parte de los votos.
Los demócratas avanzaron tanto en los condados más ricos como en los de menores ingresos, así como en zonas con mayor y menor nivel educativo.
Uno de sus mayores avances se registró en condados con una importante población latina, incluidos territorios fronterizos de Texas que habían favorecido a Trump en 2024 y localidades agrícolas de Kansas.
En la Cámara de Representantes, los demócratas ganaron más de dos docenas de distritos que anteriormente estaban en manos republicanas, con lo que aseguraron la mayoría. También se impusieron en todas las contiendas más cerradas que habían sido definidas hasta ese momento y conquistaron alrededor de una docena de distritos que Trump había ganado por más de 10 puntos en las elecciones de 2024.
En Michigan, Abdul El-Sayed, representante del ala progresista del Partido Demócrata, ganó el escaño abierto en el Senado y se convirtió en el primer musulmán elegido para integrar esa cámara.
El-Sayed derrotó a Mike Rogers, excongresista y exagente del FBI, quien contaba con el respaldo de Trump y había intentado presentarlo falsamente como un extremista religioso. El ganador, de ascendencia egipcia, nació en Michigan.
«Eligieron el odio y Michigan eligió la esperanza», expresó El-Sayed ante sus simpatizantes durante la celebración de su victoria.
La jornada electoral también estuvo marcada por varios acontecimientos históricos para ambos partidos.
En Georgia, la demócrata Keisha Lance Bottoms se convirtió en la primera mujer afroamericana elegida gobernadora de un estado estadounidense.
En Florida, Byron Donalds ganó la contienda y se convirtió en el primer gobernador republicano afroamericano del país.
En Nuevo México, Deb Haaland hizo historia al convertirse en la primera mujer indígena estadounidense elegida gobernadora.
Por su parte, Gina Hinojosa será la primera gobernadora latina de Texas, mientras que Xavier Becerra se convertirá en el primer gobernador latino de California.
Con estos resultados, Estados Unidos se encamina hacia una nueva etapa de confrontación política entre la Casa Blanca y un Congreso dominado por los demócratas, escenario que podría dificultar la aprobación de las principales iniciativas de Donald Trump durante los próximos dos años.
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