El Seguro Social dispone de 6 mil 511 pediatras y más de 2 mil subespecialistas para atender a niñas, niños y adolescentes, desde la prevención hasta padecimientos complejos.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cuenta con 6 mil 511 pediatras y más de 2 mil subespecialistas para brindar atención médica a niñas, niños y adolescentes, con servicios que abarcan desde la prevención y vigilancia del desarrollo hasta el tratamiento de enfermedades complejas.
El personal pediátrico atiende padecimientos como infecciones respiratorias y gastrointestinales, problemas nutricionales, obesidad, diabetes, cáncer infantil, enfermedades congénitas y complicaciones asociadas con la prematurez.
En hospitales y, particularmente, en las Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE), las y los pediatras participan en la atención de pacientes críticos y enfermedades que requieren servicios especializados, con el objetivo de prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida.
El doctor José Antonio Munguía Venegas, coordinador de Programas Médicos de la División Transversal de Salud Pediátrica y de la Mujer, destacó que la prevención, el diagnóstico temprano y la capacidad resolutiva de los servicios son fundamentales para reducir complicaciones y mortalidad infantil.
Para fortalecer la atención, el IMSS mantiene programas de capacitación continua, educación médica, sesiones clínicas, actualización de protocolos y formación especializada, con la incorporación de avances científicos y tecnológicos y procesos basados en evidencia.
El Seguro Social también subrayó la importancia de la coordinación entre los distintos niveles de atención. Mediante los procesos de referencia y contrarreferencia, los pacientes pueden ser enviados oportunamente a hospitales y UMAE cuando requieren atención especializada y continuar posteriormente su seguimiento en su unidad médica de origen.
El IMSS llamó a las familias a mantener las revisiones médicas preventivas y la vigilancia del crecimiento y desarrollo de niñas, niños y adolescentes, ya que la detección oportuna de riesgos permite iniciar tratamientos antes de que aparezcan complicaciones o secuelas.
La prevención y el diagnóstico temprano son claves para proteger la salud y favorecer un desarrollo saludable durante la infancia y adolescencia.
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