domingo, julio 25, 2021
Radiación solar para degradar polímeros

Miriam Sánchez, investigadora de la UAEM, creó  dispositivo que acelera degradación de plásticos considerablemente más rápido que cualquier otro artefacto como las cámaras que utilizan luz ultravioleta.

 La catedrática e investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Miriam Sánchez Pozos, creó un dispositivo que aprovecha la radiación solar para degradar plásticos incluso en cuatro días.

La universitaria detalló que el sistema, nombrado ‘concentrador solar para degradación acelerada de polímeros’, contribuye a destruir los materiales más comunes como el PET, el polietileno de alta o baja densidad y el PVC, considerablemente más rápido que cualquier otro artefacto como las cámaras que utilizan luz ultravioleta.

Indicó que las pruebas realizadas le permitieron identificar que el polietileno de baja densidad tarda cuatro días en degradarse, mientras que con el unicel el proceso se prolonga a 20 semanas.

Por su uso inadecuado, abundó, el plástico ha ocasionado una contaminación elevada a nivel mundial, ya que es un material imposible de degradar en el corto plazo por factores ambientales.

“La radiación solar concentrada nos permite conseguir la degradación en un menor tiempo y de manera más eficiente. Acelerar este proceso posibilita encontrar alternativas para dar solución a problemas ambientales”.

Lo anterior, señaló Sánchez Pozos, debido a que el material degradado se reincorpora al medio ambiente y no tiene repercusiones negativas. Se transforma hasta que deja de tener una consistencia sólida.

Desde 1994 trabaja con concentradores solares y en el año 2000 comenzó a analizar polímeros. En 2015 solicitó el registro de patente del concentrador solar para degradación acelerada de polímeros ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), mismo que le fue otorgado en diciembre de 2020. En la actualidad realiza diversos ajustes al concentrador, en coordinación con estudiantes de posgrado que desarrollan proyectos de investigación en los que se utiliza el dispositivo. 

Miriam Sánchez Pozos refirió que la meta final es comercializarlo; sin embargo, se continúa evaluando el desempeño del sistema y analizando que los productos degradados sean seguros y amigables con el medio ambiente.

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