Volker Türk advirtió sobre los riesgos de sistemas de IA que puedan escapar al control humano y pidió normas vinculantes, supervisión independiente y límites claros.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, hizo un llamado urgente a fortalecer la regulación y supervisión de la inteligencia artificial (IA), ante el riesgo de que esta tecnología pueda alcanzar niveles de desarrollo que escapen al control de sus propios creadores.
Durante su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, Türk advirtió que, sin normas vinculantes, supervisión independiente y límites claros, la inteligencia artificial podría convertirse en un “riesgo existencial para la humanidad”.
El funcionario planteó el escenario de sistemas de IA tan poderosos que sus desarrolladores ya no puedan controlarlos y llamó a establecer garantías sólidas de seguridad antes de que sea demasiado tarde.
Türk también alertó sobre la creciente concentración del poder tecnológico y el manejo de grandes cantidades de datos. Señaló que “un puñado de hombres” concentra un poder casi ilimitado sobre esta tecnología, por lo que consideró necesario fortalecer la cooperación internacional y establecer mecanismos de verificación independiente dentro del sector.
El Alto Comisionado sostuvo que la IA debe estar orientada al bienestar de las personas y mantener a los derechos humanos como principio rector, particularmente frente a sus posibles efectos en el empleo, la democracia y el medio ambiente.
Uno de los principales motivos de preocupación expresados por Türk fue el uso de la inteligencia artificial en conflictos armados, particularmente en el desarrollo de armas autónomas capaces de tomar decisiones letales sin intervención humana.
El funcionario manifestó su alarma por informes sobre drones completamente autónomos presuntamente utilizados en la guerra entre Rusia y Ucrania, y se pronunció a favor de prohibir de manera urgente cualquier arma capaz de quitar vidas sin intervención humana.
Asimismo, advirtió que el conflicto en Ucrania continúa provocando víctimas civiles y daños a infraestructura energética crítica, mientras aumenta la preocupación internacional por la proliferación de conflictos armados.
Türk señaló que actualmente existen más de 60 conflictos armados en los que participa al menos un Estado, una cifra que, de acuerdo con su declaración, no se había registrado desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
También expresó preocupación por la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y por sus consecuencias humanitarias, geopolíticas y económicas.
En materia de derechos humanos, el Alto Comisionado abordó además la situación en Gaza y Cisjordania ocupada, donde condenó los ataques israelíes, las restricciones a la ayuda humanitaria y los planes de desplazamiento forzoso de población palestina.
Türk también pidió acciones frente a la expansión de asentamientos y posibles procesos de anexión en Cisjordania, así como ante la transferencia de armas que pudiera contribuir a violaciones del derecho internacional.
Finalmente, llamó a la comunidad internacional a redoblar los esfuerzos para alcanzar una solución duradera que permita la convivencia de Palestina e Israel con igualdad de dignidad y derechos.
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