Médicos Sin Fronteras advierte que la destrucción de infraestructura hídrica afecta la salud, la vida cotidiana y la recuperación de las comunidades.
Los ataques registrados en el sur de Líbano han dañado sistemas esenciales de agua, dificultando el regreso de familias a sus comunidades y la recuperación de sus medios de vida, informó Médicos Sin Fronteras (MSF).
La organización señaló que pozos, bombas, depósitos, tuberías, unidades de filtración y sistemas de energía solar han resultado afectados en distintas localidades.
En Yater, un depósito comunitario quedó irreparable, por lo que MSF instaló depósitos provisionales para mantener el suministro. En Froun, equipos de la organización repararon una unidad de filtración y la conectaron directamente con la fuente de abastecimiento.
La falta de agua no solo afecta el consumo y la higiene, sino también actividades como la agricultura, una de las principales fuentes de sustento para numerosas familias de la región.
MSF advirtió que la magnitud de las necesidades supera la capacidad de respuesta humanitaria y llamó a detener los ataques contra infraestructura esencial para garantizar que la población pueda regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas.
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