Por Redacción
Ruth Salinas rindió este 29 de octubre su segundo informe en Toluca, convocado para las once de la mañana. El señalamiento sobre la presunta asistencia de Miguel Ángel Cruz Muciño, segundo visitador de la CODHEM, y Adrián Osiel Millán Vargas, titular del Órgano Interno de Control, abre una pregunta bastante menos festiva: ¿en qué calidad habrían acudido mientras transcurría la jornada laboral? La agenda política tiene invitados; la nómina pública merece explicaciones.
Lo de Miguel tiene antecedentes cromáticos. En mayo, un medio de comunicación recogió señalamientos sobre su presencia en actos y reuniones de Morena, parecería que el guinda empieza a quedarle estrecho y anda probándose el naranja. Una asistencia no acredita cambio de militancia, desde luego; sí permite observar hacia dónde se mueve la agenda social del funcionario.
Osiel también tiene historia partidista documentada: una resolución electoral de 2009 lo identifica como representante suplente del PT ante el Consejo Municipal Electoral de Toluca. Ese antecedente no establece su afiliación actual, pero añade contexto al aparente acercamiento a Movimiento Ciudadano. Resulta doblemente irónico que alguien encargado del control y del cumplimiento del reglamento, tenga una memoria tan olvidadizamente selectiva, pues elige cuando cumplir la normativa y cuando no. La diversidad política de la Comisión parece tener una expresión bastante pintoresca: distintos colores de procedencia, coincidencia en el mismo festejo.
El parentesco entre Ruth y Jacqueline Salinas Reyes, secretaria general de la CODHEM, pone sobre la mesa preguntar si intervino de alguna manera. Los afectos familiares suelen confundirse a veces con las obligaciones. De ahí que el nepotismo sea siempre un tema de conversación.
Si acudieron, que precisen horario, motivo y autorización. Una comisión oficial tendría que explicar su finalidad; un permiso, sus condiciones. Y si dejaron sus obligaciones sin justificación, corresponderá determinar responsabilidades. La autonomía institucional exige algo más trabajoso que pronunciarla en los discursos: hacer comprensible la relación entre el cargo público y las compañías políticas.
También sería pertinente que la Presidencia de la Comisión explique qué criterios rigen estas asistencias. La responsabilidad de conducir un organismo incluye asegurarse de que las reglas se entiendan y se apliquen en todos los niveles. La jerarquía debería aumentar la obligación de explicar. Sobre todo si los servidores públicos que asistieron al informe tienen la falta de criterio para publicar esa asistencia y presumir en sus redes sociales su cercanía al círculo naranja; o quizás peco de inocente y es una franca provocación.
A Ruth Salinas le correspondió informar sobre su trabajo legislativo. Al segundo visitador y al titular del Órgano Interno de Control les tocaría, explicar las condiciones de esa visita; si se animan hasta su color favorito.
Es un informe mucho más breve: horario, autorización y motivo.
Cabe en una hoja.
Hasta un contralor lo podría revisar.
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