miércoles, enero 27, 2021
Cultura democrática ancestral, solución a crisis mundiales

Vivimos la situación más crítica en la historia de la humanidad: Víctor M. Toledo

En el mundo hay una crisis ecológica y civilizatoria -que incluye una crisis de la democracia representativa, burguesa y parasitaria surgida con el capitalismo-, la cual requiere de una transformación global vinculada con la conciencia, la espiritualidad y la comunalidad, una economía solidaria y una democracia directa y participativa, aspectos que hoy aportan los pueblos indígenas de México.

El biólogo y ambientalista Víctor M. Toledo planteó lo anterior durante su conferencia magistral Re-pensar la Democracia desde la Ecología Política, tercera clase de la Cátedra Extraordinaria (Re)pensando la Democracia en el Mundo Actual: una Visión Histórica, Global e Interdisciplinaria.

DESEQUILIBRIOS

Especialista del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de esta casa de estudios, y hasta hace poco titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Toledo dijo que deben repensarse los pilares del mundo moderno, pues vivimos la situación más crítica de la historia de la humanidad en lo económico, cultural y demográfico.

Destacó que una minoría encabeza la depredación de la naturaleza, la explotación del trabajo de la mayoría y el predominio de la especie humana, lo que genera desequilibrios como el calentamiento global. Agregó que, por ejemplo, esa minoría de menos de uno por ciento de la población, concentra 45 por ciento de la riqueza mundial.

Subrayó que en las últimas décadas se han incrementado los problemas entre los seres humanos y la naturaleza. En México, apuntó, un estudio señala que desde hace 25 años han ocurrido 560 conflictos, con un impacto sobre 500 defensores ambientales y 153 asesinados, lo que ubica a nuestro país como el quinto con más agresiones.

CINCO CASOS

Al preguntarse cómo salvarnos de esta tragedia, Toledo refirió cinco casos de cultura democrática ancestral de diversos pueblos indígenas de México, ejemplos para el resto de la nación y del mundo. De Oaxaca recordó que en 80 por ciento de los municipios las decisiones se toman sin los partidos políticos y con métodos comunitarios y de consenso. “La democracia municipal es resultado de las democracias comunitarias”.

También citó el ejercicio democrático de los caracoles zapatistas, en Chiapas, aunque sostuvo que el discurso de la dirigencia “no ha avanzado” y, por mencionar algo, no ha desarrollado vínculos con las más de cien cooperativas ecológicas de ese estado.

Del municipio de Cherán, Michoacán, relató que esas comunidades eran agredidas por grupos criminales que explotaban sus bosques, pero que una vez que tomaron el poder crearon sus propias autodefensas. Actualmente suman unos 50 proyectos apoyados por universidades, organizaciones sociales, científicas e intelectuales. “Esto es parte de la politización de la ciencia”.

Resaltó el caso de la Sierra Norte de Puebla, donde comunidades nahuas y totonacas han desarrollado planes agroambientales para producir bambú, medicinas o cosméticos, con la participación de más de 200 mil hombres y mujeres. Ilustró con la cooperativa Tosepan, que por medio de asambleas regionales y movilizaciones detuvo el megaproyecto de una termoeléctrica.

En Ayutla de los Libres, Guerrero, en 2018 lograron elegir a sus autoridades (140 mujeres y 140 hombres) para formar una asamblea municipal. De esta manera, se desligaron de la democracia formal, eliminaron los partidos políticos y lograron una democracia “directa, desde abajo”.

Víctor M. Toledo concluyó: “Qué pasaría si, por ejemplo, el caso de Cherán cundiera en los demás municipios de Michoacán: se crearían consejos estatales y estos elegirían a su gobernador. Así pensamos la democracia desde la ecología política”.

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