viernes, agosto 19, 2022
Tenemos el derecho de elegir cómo morir: Arnoldo Kraus

Reflexionar sobre la eutanasia no significa aceptarla, pero es ineludible discurrir sobre el tema, aseguró el profesor de la Facultad de Medicina.

Por Guadalupe Lugo García

En el último día de la Semana de la Eutanasia: Un análisis de la situación actual, organizada por el Programa Universitario de Bioética de la UNAM y la Cámara de Diputados, el especialista en el tema Arnoldo Kraus indicó que reflexionar acerca de la eutanasia no significa aceptarla; sin embargo, es ineludible discurrir sobre el tema, en este 2022.

Como parte de la conferencia magistral Eutanasia: reflexión obligada, expresó que es un asunto que crece lentamente en el mundo, sólo en siete países se acepta, mientras que el suicidio asistido únicamente en tres o cuatro más, lo que habla de la relevancia del problema y del fracaso de la opinión pública, de la sociedad y de los médicos librepensadores.

Se definió librepensador ante los gobiernos sumados a la religión que la rechazan; la anexión de religiosidad y política “como un ente que no permite que la eutanasia se avale; sin embargo, siempre pienso que la opinión pública se mueve más rápido que los políticos”.

Es decir, aclaró, para que la eutanasia se avale se requiere que la opinión pública y la sociedad expresen su sentir en temas tan ríspidos, importantes y críticos como éste, el aborto, embarazos in vitro.

Puntualizó la necesidad de escuchar a los pacientes, “seguimos pensando que la medicina se basa en la relación médico-paciente y no en la tecnología; sigue siendo algo veraz, vigente e importante”. No obstante, hoy en día se ha perdido la cercanía de los médicos como escucha.

Al dar lectura a un extracto de su libro La morada infinita, entender la vida, pensar la muerte, señaló que la eutanasia divide a la población en dos. Por un lado, las personas con posibilidades económicas que valoran su autonomía cavilan en ella cuando la vida se agota. Por otra parte, los pobres, no tienen tiempo ni dinero para pensar sobre el tema. “La eutanasia parece una cuestión de lujo y no un acto al que todos podamos recurrir. El mayor reto de la vida no es la muerte, la decisión de cómo morir y su proceso, es el verdadero desafío”.

Destacó que, ante el gran peso de la tecnología y la enorme aparatología capaz de mantener vivos a enfermos graves por tiempo indefinido, muchas veces sin esperanza, es necesario pensar y construir el escenario personal sobre el final de la vida. “Adueñarse de la muerte es el culmen de la dignidad y de la libertad, hacerlo implica apoderarse de la vida, quienes deciden sobre su propio ser son ejemplos, subrayan la importancia de la autonomía y heredan a los suyos lecciones de libertad y dignidad”.

Expuso que morir con dignidad es un tema complicado, pero hablar de esta última también lo es. La dignidad va cambiando conforme la vida va corriendo, no es la misma cuando se es joven o se tiene más edad, cuando se es pobre o se tiene la posibilidad económica, o la de quien estudió a la de quien no tuvo esa oportunidad.

Planteó que acompañar a un enfermo a morir dignamente es uno de los máximos actos que puede tener un médico o una persona que decide permanecer con su ser querido cuando éste ha tomado esa decisión y hacerlo por mano propia o con la ayuda de un médico. Acompañarlo en este proceso, no sólo es un reto para el médico, sino también para el familiar.

En otro de sus textos que leyó, Arnoldo Kraus sostuvo que es complicado comprender la muerte, pero su necesidad también lo es, entenderla abre puertas y acerca al doliente y a los suyos al final. “Cuando se entiende que tanto la medicina como la vida tienen límites y cuando en lugar de prolongar la vida se prolonga la muerte, pacientes, familiares y médicos tienen la posibilidad de armarse y decir adiós cobijados por manos amigas que abren puertas y que permiten acciones como el suicidio médicamente asistido”.

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