La estrategia busca que niñas, niños y adolescentes identifiquen riesgos digitales, cuestionen discursos de odio y conozcan herramientas para prevenir la violencia en internet.
Desde septiembre de 2026, las escuelas de Inglaterra incorporan contenidos reforzados para que niñas, niños y adolescentes puedan reconocer, cuestionar y enfrentar distintos riesgos relacionados con la violencia y los discursos de odio que circulan en los entornos digitales.
La medida forma parte de la actualización de la guía de Relaciones, Educación Sexual y Salud (RSHE) del Department for Education del Reino Unido, que entró en vigor el 1 de septiembre de 2026.
El nuevo enfoque busca que la educación escolar no se limite a advertir sobre los peligros de internet, sino que proporcione herramientas para comprenderlos, cuestionarlos y actuar frente a ellos.
Entre los temas que adquieren mayor relevancia se encuentran la misoginia, el sexismo, la pornografía, los deepfakes, el consentimiento, las relaciones de poder, el abuso y otros contenidos dañinos difundidos mediante redes sociales y plataformas digitales.
Educación para identificar la misoginia digital
En la educación secundaria se plantea que el alumnado conozca cómo determinados contenidos presentes en internet pueden promover estereotipos, desigualdad o actitudes de desprecio hacia las mujeres.
La orientación contempla abordar fenómenos como las comunidades conocidas como incels y otros espacios digitales donde se difunden mensajes misóginos.
El objetivo es que los estudiantes aprendan a identificar y cuestionar estas narrativas, además de comprender la importancia de construir relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
El planteamiento también busca evitar que la prevención derive en una estigmatización de los adolescentes varones, por lo que se promueven modelos positivos de masculinidad, empatía y relaciones saludables.
Los riesgos digitales comienzan desde edades tempranas
La actualización también responde a la exposición de menores a contenidos sexuales y violentos en internet.
Uno de los principales desafíos es el acceso a pornografía y materiales sexualmente explícitos, que pueden presentar modelos distorsionados sobre las relaciones, el consentimiento, los cuerpos y la sexualidad.
La documentación utilizada por el Gobierno británico señala que la edad promedio del primer contacto con pornografía entre los jóvenes estudiados se encuentra alrededor de los 13 años.
Ante esta realidad, las autoridades plantean que las escuelas ayuden a los estudiantes a comprender que los contenidos encontrados en internet no necesariamente representan relaciones reales y pueden incluir manipulación, presión o explotación.
Deepfakes: una nueva forma de violencia digital
Otro de los temas que adquiere relevancia es el uso de inteligencia artificial para crear imágenes y videos falsos.
Los llamados deepfakes sexuales pueden utilizar fotografías de una persona para generar imágenes manipuladas de carácter sexual sin su consentimiento.
La documentación oficial británica señala que 13% de adolescentes de entre 13 y 17 años había tenido alguna experiencia relacionada con un deepfake desnudo.
La educación busca que los estudiantes conozcan los riesgos de estas herramientas, comprendan los daños que puede ocasionar la creación o difusión de este material y sepan dónde solicitar ayuda.
El problema cobra mayor importancia debido a que las herramientas de inteligencia artificial son cada vez más accesibles y facilitan la generación de contenidos falsificados.
No solo se trata de prohibir los celulares
En paralelo con estos cambios educativos, Inglaterra también implementó nuevas medidas relacionadas con el uso de teléfonos móviles en las escuelas.
Sin embargo, la estrategia plantea que restringir los dispositivos no es suficiente para proteger a niñas, niños y adolescentes.
La educación digital busca complementar estas medidas mediante el desarrollo de pensamiento crítico y habilidades para desenvolverse de manera segura en internet.
Esto implica aprender a reconocer información falsa o manipulada, identificar comportamientos abusivos, establecer límites, comprender el consentimiento y saber cuándo pedir ayuda.
Save the Children: la protección necesita acompañamiento
Este enfoque coincide con planteamientos de Save the Children UK, organización que ha advertido sobre la importancia de abordar la seguridad digital desde una perspectiva más amplia.
La organización señala que las restricciones tecnológicas pueden ser insuficientes si no están acompañadas de conversaciones y educación sobre los riesgos que existen en internet.
Entre las herramientas que considera necesarias están la capacidad para reconocer la manipulación, enfrentar el ciberacoso, proteger la privacidad, evaluar información, identificar presiones sexuales y pedir ayuda ante situaciones de riesgo.
Save the Children también ha llamado la atención sobre los nuevos desafíos relacionados con la inteligencia artificial, incluidos los contenidos sexuales falsificados y otras formas de explotación digital.
Desde esta perspectiva, la protección de los menores no corresponde únicamente a las familias, sino que requiere la participación de escuelas, autoridades, plataformas digitales y empresas tecnológicas.
El nuevo enfoque británico plantea que proteger a niñas, niños y adolescentes en internet requiere combinar distintas herramientas.
Las restricciones al uso de dispositivos pueden formar parte de la estrategia, pero deben acompañarse de educación digital, prevención, acompañamiento familiar, protección institucional y responsabilidad de las plataformas.
La intención es que los estudiantes no solo sepan qué contenidos pueden resultar peligrosos, sino que también desarrollen herramientas para cuestionarlos y actuar cuando se encuentren ante una situación de riesgo.
Por ello, los contenidos educativos incluyen temas como consentimiento, igualdad, relaciones saludables, pornografía, violencia sexual, misoginia, inteligencia artificial, deepfakes y seguridad en línea.
La experiencia de Inglaterra plantea una discusión que trasciende sus fronteras: ¿cómo preparar a niñas, niños y adolescentes para enfrentar los riesgos digitales sin reducir la respuesta únicamente a prohibiciones?
La aparición de herramientas de inteligencia artificial capaces de generar imágenes falsas, la circulación de discursos misóginos y la exposición de menores a contenidos sexuales plantean nuevos desafíos para los sistemas educativos.
En este contexto, la apuesta británica busca fortalecer una ciudadanía digital crítica, responsable y respetuosa, en la que las nuevas generaciones cuenten con herramientas para reconocer la violencia, cuestionar contenidos dañinos y pedir ayuda.
Más que limitarse a retirar los celulares de las aulas, el debate apunta a enseñar a niñas, niños y adolescentes a desenvolverse de manera segura en un mundo digital que forma parte de su vida cotidiana.
Para más información se pueden visitar:
- Department for Education — Relationships, Sex and Health Education
- Gobierno británico — Growing up in the online world
- Gobierno británico — Keeping Children Safe in Education 2026
- Gobierno británico — Mobile phones in schools
- Save the Children UK — Beyond a ban: conversations to keep children safe online
- Children’s Commissioner for England — Deepfakes sexuales y herramientas de desnudez
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