Cerca de 1.292 millones de estudiantes afectados por Covid-19

Al menos el 73% de población estudiantil mundial está afectada por el cierre de escuelas.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, 186 países se han visto afectados por la pandemia COVID-19, obligando a las autoridades a suspender las actividades educativas. Se estima que aproximadamente el 73% de la población estudiantil mundial está afectada por el cierre de escuelas y 1.292 millones de estudiantes no asisten a ningún centro educativo o se encuentran fuera de sus unidades educativas. [1]

En ese contexto, la iniciativa #TejiendoRedesInfancia en América Latina y el Caribe, realizó el webinar: Desafíos del sistema educativo y el derecho a aprender en el confinamiento por la pandemia de COVID-19, el objetivo fue identificar las principales dificultades que atraviesan los Estados para garantizar el derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes en la región.

Los expertos señalaron que los Estados deben garantizar el ejercicio de los derechos de la niñez, principalmente en situaciones crisis, siendo uno de ellos el derecho a la educación que actualmente -debido a la pandemia de COVID-19- se ha visto vulnerado de distintas formas.

Al respecto, José Ángel Rodríguez Reyes, integrante del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, indicó que la pandemia visibilizó las dificultades que tienen los Estados con relación a la educación, por ello, es importante que a partir de esta experiencia los Estados  apliquen medidas para proteger el interés superior del niño, considerando las circunstancias y el núcleo familiar, tal como lo establece el Art. 29 de la Convención sobre los derechos del Niño. [2] 

El experto internacional, señaló que “la mayoría de las organizaciones internacionales, nacionales y los Estados deben hacer el mejor de sus esfuerzos; suspender la educación implica interrupción en la vida del niño y lo aleja de un sentido de normalidad y regularidad de la vida afectando su estabilidad socioemocional”.

Sobre el tema, David Calderón, Presidente ejecutivo y cofundador de Mexicanos Primero, explicó que la suspensión de clases en las escuelas fue una medida de emergencia para frenar el avance de la pandemia, pero ahora es importante que las autoridades puedan diseñar un plan de retorno a clases en función de las necesidades de las niñas y niños, destacó que “no sólo no se escuchan sus inquietudes y preocupaciones, sino que se asume que ellos no pueden hacer propuestas porque ellos no saben que está pasando y cómo podríamos juntos encontrar una solución” por ello, destacó la importancia de escuchar a niñas y niños, para prevenir situaciones de abandono escolar e identificar dificultades para el regreso.

Al respecto, Manuel Gil Antón, profesor investigador del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México, agregó que incorporar la escuela dentro del hogar, sin un plan o estrategia, ocasionó una sobrecarga de tareas para las niñas, niños y adolescentes, además de afectar significativamente en su capacidad de comprensión, limitándolos sólo a responder de forma automática, señaló que “volvimos a dejar sin voz a las niñas, niños y adolescentes y no escuchamos a los profesores”.

 

Agregó que en muchos casos, las y los profesores carecen de técnicas o herramientas que les permitan generar proceso de aprendizaje con las niñas, niños y adolescentes, por lo que recalcó la importancia de aprovechar la crisis de la pandemia para replantear o modificar los planes de educación vigentes que no contribuyen al desarrollo educativo de las y los estudiantes.

Sobre cómo viven las y los adolescentes estos cambios en la educación, Camila Ollín de 17 años de México, explicó que muchos adolescentes atraviesan por una serie dificultades y carencias para cumplir con los deberes escolares que les envían los profesores; lamentó que estas situaciones no sean consideradas por los docentes y autoridades al momento de realizar la evaluación de un estudiante: “La evaluación se vuelve más injusta, se vuelve algo de clase social, el 60% de la población estudiantil en México no tiene acceso a computadora en casa, entonces van a ser mal evaluados por no poder entregar correctamente una actividad. Hay 3 millones de niñas, niños y adolescentes que trabajan en México, eso también significa mayor deserción y más niños trabajadores, si no hay una buena evaluación”.

Máximo de 18 años de Argentina;  también agregó que en esta situación de la pandemia, las problemáticas sociales se acrecientan, afectando principalmente a las niñas, niños y adolescentes; enfatizó que implementar un modelo educativo a distancia, sin considerar la situación económica de las familias, como el acceso a internet o equipos solo genera dificultades en el proceso de aprendizaje.

Juan Martín Pérez García, Coordinador del proyecto #TejiendoRedesInfancia en América Latina y el Caribe, señaló que desde la propagación pandemia COVID-19  pocos países han implementado  medidas que contribuyan a garantizar el derecho a la educación “en América Latina la gran mayoría de las niñas, niños y adolescentes no tiene computadora en casa, ni conexión wifi internet; y aproximadamente 8 de cada diez se conectan con dispositivos móviles y a través de redes sociales gratuitas, y eso significa una brecha digital y social”, concluyó.

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