sábado, octubre 1, 2022
Exigen familiares de normalistas investigar a funcionario de la SEP

La familia del normalista asesinado el 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Julio César Mondragón, no ha tenido acceso a toda la investigación del caso.

La familia de Julio César Mondragón, alumno de la Normal de Ayotzinapa asesinado la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, exige se investigue al diputado federal morenista Manuel Vázquez Arellano y a David Flores Maldonado, hoy funcionario de la Secretaría de Educación Pública, por existir elementos para presumir que al estudiante “lo pusieron”.

Tras manifestar su molestia porque el tercer informe de la Comisión de la Verdad apenas dedicó cinco líneas a la tortura y ejecución de Mondragón Fontes, Cuitláhuac Mondragón, tío de Julio César, demandó que el crimen sea recategorizado, pues se encuentra tipificado como homicidio cuando las características de la muerte del joven procedente del municipio de Tenancingo exponen que posiblemente fue sujeto de ejecución extrajudicial.

“No es lo mismo homicidio simple que con tortura… pedimos la rectificación del delito”, indicó.

De igual manera, exigió que el expediente del normalista sea remitido a la Ciudad de México, pues se encuentra en Matamoros, Tamaulipas, lo que complica a los familiares el seguimiento porque cada traslado les representa en promedio 30 mil pesos y tres días laborales perdidos, sin que se palpen avances.

Aunque la Comisión de la Verdad asegura que sobre el caso de Julio César hay 10 tomos, indicó que la familia no ha tenido acceso a ellos, pese a las diversas solicitudes formales planteadas para obtener copias certificadas.

Recordó que, como senador, Alejandro Encinas, hoy subsecretario de Derechos Humanos, y su entonces colaborador Félix Santana, ahora secretario técnico de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa, acompañaron el caso y colaboraron para su esclarecimiento, por lo que tenían esperanzas en los resultados.

Lejos de eso, indicó, la Comisión de la Verdad y el fiscal Omar Gómez aumentaron los obstáculos y hasta pretendieron obligar a los familiares la firma de documentos con la advertencia de incurrir en delito si daban a conocer detalles a los medios de comunicación, de manera que los acercamientos se suspendieron desde hace un par de años.

“Ni siquiera nos han podido precisar quién subió su foto (la de Julio César a redes sociales) y con qué intención; parecería terrorismo de Estado para advertir que eso pasaría a quien en lo subsecuente se revelara o no se alineara”, expuso.

Recordó que el presidente Andrés Manuel López Obrador comprometió resultados y justicia para los 43 desparecidos, para los tres estudiantes caídos y los heridos, uno de ellos el normalista Aldo Gutiérrez, quien se encuentra en estado vegetativo desde entonces a la fecha, sin embargo, investigaciones y avances se han centrado sólo en las desapariciones.

Además exigió investigar a los ex alumnos Manuel Vázquez Arellano, alias “Omar García”, “El Eterno”, “El Abuelo” o “El Jackie Chan”, actualmente diputado federal plurinominal por Morena; y a David Flores Maldonado, funcionario de la SEP, quien en septiembre de 2014 era secretario general de Ayotzinapa.

“Ellos dos representaban el poder político y estudiantil de la normal en esa época”, han sido señalados como infiltrados por la mayor parte de la comunidad estudiantil de entonces, y han incurrido en contradicciones; hoy, señaló, increíblemente “cobijados por la Comisión de la Verdad de Ayotzinapa”.

Cuitláhuac Mondragón indicó que hay elementos para advertir que a Julio César “alguien lo puso” para deshacerse de su postura crítica. “A Julio César le pusieron el dedo porque fue incómodo a sus intereses, ya lo habían expulsado de una asamblea por cuestionar a los Comités porque usaban iPad y decían ser proletarios”, dijo.

Recordó que tras los hechos David Flores aseguró en redes sociales que ese día estuvo con su novia en un cine de Chilpancingo, mientras el tercer informe revela que, conforme al mapeo, estuvo cerca de Iguala.

Aunque Manuel Vázquez Arellano, entonces identificado como Omar García, no tenía cargo estudiantil cuando ocurrieron los hechos, refirió que existen testimonios para sustentar que tomaba decisiones y él mismo reconoció que dio su aval para comisionar a los de primer año.

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