viernes, octubre 23, 2020
¿Hasta cuándo el derecho a portar arma?

La realidad lo exige.

A través de las redes sociales somos testigos pasivos de los innumerables delitos que se cometen todos los días en el país. El robo a pasajeros en el transporte público son de los que más llaman la atención, junto con los secuestros y las agresiones a mujeres.

Es por ello que la ciudadanía se ha dado a la tarea de buscar alternativas de defensa en contra de la delincuencia, como la portación de Inmovilizadores Temporales Disuasivos (ITD) o el gas pimienta que pudieran resultar útiles al momento de una agresión, a pesar de que no hay leyes en México que avalen su uso.

La legítima defensa se define como cualquier situación en la que se repela una agresión real, actual o inminente, y sin derecho, en protección de bienes jurídicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocación dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido o de la persona a quien se defiende.

“No están autorizados pero tampoco están prohibidos”, dice un especialista que prefirió el anonimato. Existe una gran variedad de artefactos de defensa personal que circulan en el mercado negro del país, “todos sabemos que buscando se encuentra y si quieres una pistola calibre 22 la vas a encontrar, aunque sabes que es un delito federal la portación de este tipo de armas”.

No obstante, desde China llega el gas pimienta, bastones, simuladores de lámparas, lápices labiales y teléfonos celulares que contienen un mecanismo de descarga eléctrica, plumas con una sola bala y que son fáciles de conseguir, aunque sean ilegales.

De acuerdo al Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos, la venta y uso de los inmovilizadores temporales disuasivos que funcionan a través de corriente eléctrica, están limitados exclusivamente a las fuerzas pública municipal, estatal y federal en México.

Los inmovilizadores deben ser prácticos y de acción inmediata para poder defenderse, “aunque lo ideal sería legislar para la portación de uno de estos artefactos, sobre todo para que una mujer pueda defenderse, ante el incremento de agresiones en su contra; el objetivo es proteger y disuadir”.

Este tipo de inmovilizadores temporales disuasivos incluso se pueden adquirir en las tiendas virtuales que los hacen llegar a los domicilios con precios muy accesibles hasta los más sofisticados, como el Stun Gun paralizador tipo taser Shock para defensa personal de 20000 vatios con un costo de $159 pesos o bien una lámpara lápiz labial con toques taser paralizador con cargador en $290.

Los bastones con descarga eléctrica varían desde $350 hasta los $500 pesos en promedio, dependiendo de la calidad y todos estos artefactos son fáciles de portar; si alguien que está siendo víctima de robo o agresión detona uno de estos artefactos eléctricos y paraliza al delincuente, no puede ser retenida porque fue en legítima defensa.

Existen otros artefactos más sofisticados como la “pluma” con un solo tiro que se encuentra en el mercado negro a un costo de entre $1500 y $2000 pesos; de manera legal en la tienda de la SEDENA tiene un costo de entre $3000 y $4000 mil pesos.

En el caso de las pistolas de balines o diábolos que se venden en tiendas de autoservicios, podrían utilizarse para defensa personal, pero su portación es un poco más complicada. En cuanto a navajas y cuchillos utilizadas para actividades de camping o cacería, no están prohibidas por la Ley Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos, aunque también se tendría que justificar su portación.

QUÉ PROVOCA EL TASER Y EL GAS PIMIENTA

Al momento de accionar el taser por un segundo, provoca al agresor contracción en los músculos de la zona corporal donde se aplique. Con dos segundos, ocurren espasmos musculares y se experimenta desorientación; con tres a cinco segundos se puede perder el balance del cuerpo. Todo ello si únicamente es aplicado en zonas alejadas de la caja torácica, como un brazo o una pierna. Sin embargo, si se aplica en la cabeza o en el pecho, puede provocar que se detengan las funciones del cerebro o corazón, lo cual podría ser tipificado como homicidio o tentativa de homicidio.

En el caso del spray o gas pimienta, su acción irrita los ojos de manera inmediata porque contiene un compuesto químico que provoca lágrimas, dolor e incluso ceguera temporal.

No obstante, tanto el taser como el gas pimienta podrían convertirse en un arma de doble filo si no son utilizados correctamente en caso de que la víctima pierda el control y sean arrebatados por su agresor y ser usados en su contra.

PROTECCIÓN EN EL HOGAR

El artículo 10 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dice que “Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la Ley Federal y de las reservadas para el uso exclusivo de la Fuerza Armada permanente y los cuerpos de reserva. La ley federal determinará los casos, condiciones, requisitos y lugares en que se podrá autorizar a los habitantes la portación de armas”.

La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) por lo regular autoriza la posesión de pistolas calibre 22 y hasta 380 para resguardo de casa-habitación siempre y cuando se cumpla con una serie de requisitos que van desde los oficiales (INE, acta de nacimiento, dirección) hasta la forma de demostrar que es una persona honesta que no tiene antecedentes penales y que acredite el test de aptitud para la portación de armas y es un trámite que tarda entre 30 y 60 días.

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