sábado, agosto 13, 2022
Piden no dejar sin protección a jóvenes huérfanos

Analizan propuestas para respaldar a adolescentes sin familia que viven en albergues y a los 18 años tienen que dejar las casas hogar, pese a que no tengan donde vivir.

A los adolescentes que han vivido en los albergues Vida Hogar y Villa Juvenil del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de México (DIFEM) y albergues en general, no se les puede dejar a su suerte al cumplir 18 años como lo marca la ley, por lo que se deben crear mecanismos para que el acompañamiento institucional continúe por lo menos hasta los 23 años, coincidieron en señalar titulares de dependencias estatales y representantes de organizaciones no gubernamentales.

En el marco de la Mesa de Diálogo “Adolescentes: Proyecto de vida después del acogimiento residencial” Compromiso Proactivo, organizado por el Poder Judicial del Estado de México, activistas de Organizaciones No Gubernamentales precisaron que la sociedad civil organizada no puede ser indiferente ante dicho sector de la población, por lo que instituciones públicas y organizaciones deben impulsar acciones precisas.

“No esperemos a que el Estado nos de todo, gestionemos las soluciones conjuntamente”, dijo Ricardo Sodi, Presidente del Poder Judicial estatal, tras invitar a los activistas de ONG´s e interesados en el tema en general, aportar ideas y propuestas concretas para impulsar una solución a la problemática que enfrentan los adolescentes que al llegar a la mayoría de edad pierden la tutela que se les había otorgado institucionalmente.

Cristel Pozas Serrano, Procuradora de Protección de niñas, niños y adolescentes del DIFEM recordó que en estos momentos hay mil 77 niñas, niños y adolescentes que habitan en 54 Centros de Asistencia Social y que del 2017 al 2022 se alcanzaron 539 adopciones y 500 reintegraciones de menores de edad con sus respectivos tutores o familiares.

Por lo anterior, se pronunció a favor de generar las condiciones para que se verifiquen más adopciones y/o acciones concretas para que jóvenes de albergues cuenten con todas las herramientas, como cualquier otra persona, que les permita afrontar los retos que la misma sociedad exige.

En la mesa de diálogo participaron: Regina Medina Mora, de REINSERTA.org; Kirsha Carretero Rivera, de Conexiones de BYDA A.C.; Sergio Valls Esponda, Director General del Centro de Mediación, Conciliación y de Justicia Restaurativa; Alfonso Poiré Castañeda, de  Save the Children; y Viviana Pérez Recchione, de Casa Hogar Alegría.

Así como Elizabeth Estrada Salinas, de la UAEMex; Verónica Gómez Cerón, de Café Ciudadano DDH A. C.; Marco Antonio Macín Leyva y Rafael Funes Díaz, de la Sociedad Civil del Secretariado Técnico Local de Gobierno Abierto y Gabriela Gutiérrez Guadarrama, de Casa Hogar Refugio de María.

Regina Medina Mora de REINSERTA.org  narró cómo han desarrollo programas específicos para que el apoyo sea muy directo y dirigido como “Sovevivientes” y “Napes” que consiste en realizar acciones de acompañamiento a menores de 18 años que han padecido violencia y menores que tienen a sus padres privados de la libertad, respectivamente.

Al tomar la palabra Kirsha Carretero Rivera de Conexiones de BYDA, recordó que el acompañamiento institucional a niñas y niños que por una u otra circunstancia no cuentan con una familia, no debe quedarse hasta los 18 años, sino hasta que exista la certeza de que tienen las herramientas necesarias para afrontar la vida cotidiana y crear redes de apoyo para lograr la autonomía progresiva.

El Magistrado Sergio Valls Esponda, Director General del Centro de Mediación, recordó que cuando el Estado es el encargado de formar a jóvenes sin padres y/o familia y éstos cometen o incurren en algún tipo de irregularidad el responsable es el Estado.

En este tenor, pidió que se asuman las consecuencias y se admita que no han hecho verdaderos esquemas de prevención, por lo que pidió que el primer paso sea reconocer lo que han hecho mal las instituciones y asumir las responsabilidades que cada uno tiene respecto a dicho sector de la población.

Al intervenir Alfonso Poiré Castañeda de  Save the Children, propuso que las ideas y propuestas que surjan de la mesa debe poner énfasis en fomentar la sociedad de la colaboración y dejar atrás la sociedad de la competencia; apuntalar la cultura de la paz y dejar a un lado la sociedad de la violencia.

Principios que se tendrían que aportar a las niñas y niños en general y no sólo a los que están en los albergues.

Por último, se pronunció a favor de trabajar dos conceptos: el enfoque de derechos, es decir que los adolescentes se sientan como sujetos legítimos para acceder a todo tipo de beneficios y obligaciones.  

Viviana Pérez Recchione de Casa Hogar Alegría, precisó que en la medida que las instituciones fomenten, desde la niñez y adolescencia, la independencia de aquellos que tienen bajo su tutela, existirán posibilidades reales de que al llegar a la mayoría de edad éstos contarán con algún grado de independencia.

Recordó que Casa Hogar Alegría impulsa la propuesta de realizar el acompañamiento para las y los jóvenes provenientes de albergues, hasta los 23 años y no solo hasta los 18 años.

Entre las principales conclusiones de la mesa de diálogo estuvieron: adoptar programas de acuerdo a las necesidades individuales de cada adolescente que haya vivido violencia, poner énfasis en la Salud Mental y capacidad de resiliencia de estos, definir los perfiles de asistencia en favor de los jóvenes y transmitirles los saberes que les exige la vida independiente.

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