Greenpeace México advierte sobre los impactos ambientales y sociales de los derrames de hidrocarburos y de los residuos asociados con lanzamientos espaciales en las costas mexicanas.
El Golfo de México enfrenta distintas presiones ambientales que van desde la contaminación por hidrocarburos hasta los residuos vinculados con actividades espaciales, alertó Greenpeace México, organización que llamó a exigir responsabilidades, reparación del daño y garantías de no repetición ante los impactos registrados en la región.
En su publicación “Golfo de México: ni basurero espacial, ni fosa de desechos”, Greenpeace México señala que durante años los mares han recibido residuos provenientes de actividades industriales, empresariales y humanas, pero advierte que actualmente existen nuevas amenazas que afectan tanto a los ecosistemas como a las comunidades costeras.
El Golfo de México es una de las principales masas de agua del planeta y alberga una amplia diversidad de especies y organismos que cumplen funciones esenciales para los ecosistemas marinos.
El fitoplancton y las bacterias, por ejemplo, forman parte de la base de la cadena alimenticia marina, además de contribuir a la producción de oxígeno y la captura de carbono. En sus aguas también habitan especies como tiburones, delfines y tortugas marinas.
Sus costas representan además una fuente de sustento para comunidades pesqueras y forman parte de las actividades económicas, turísticas y recreativas de distintas regiones.
Greenpeace advierte que los efectos de lo que ocurre en el Golfo trascienden el ámbito ambiental y pueden repercutir directamente en las personas que dependen de sus recursos.
Uno de los casos señalados por la organización es el reciente derrame de petróleo en las costas de Veracruz, cuya presencia fue documentada en más de mil 100 kilómetros de litoral, desde Tabasco hasta Tamaulipas, de acuerdo con la información citada por Greenpeace.
La organización sostiene que la contaminación provocó afectaciones visibles para habitantes de la zona, particularmente para quienes dependen de la pesca.
“Tengo una red llena de hidrocarburos, ya no sirve. Como se puede vivimos, al día, porque, ¿de dónde? La pesca se nos fue quebrada”, relató Don Emeterio, pescador de la Laguna del Ostión, Veracruz.
Greenpeace considera que estos hechos muestran los impactos ambientales, sociales, económicos y de salud que pueden generar los derrames de hidrocarburos y cuestiona la continuidad de políticas y actividades relacionadas con los combustibles fósiles.
La organización también pone la mirada en Tamaulipas, particularmente en Playa Bagdad, donde habitantes y pescadores han expresado preocupación por los efectos de los lanzamientos espaciales y los residuos asociados con esta actividad.
Greenpeace señala que la actividad espacial aún presenta una regulación limitada a nivel mundial y plantea la necesidad de que las comunidades conozcan qué actividades se realizan, así como sus posibles impactos ambientales y sociales.
Martín, pescador de Playa Bagdad, relató que el ruido y las vibraciones producidas durante los despegues han afectado viviendas y otros inmuebles de la comunidad.
“Tan solo el despegue de cohetes, el ruido que hace, nos afecta; en nuestras casas también nos afecta más todavía, se cuartean las paredes”, señaló.
El pescador también afirmó que durante un lanzamiento las vibraciones provocaron que se rompieran ventanas de una escuela cercana, aunque en ese momento no había niñas ni niños dentro del inmueble.
Greenpeace pide rendición de cuentas
Ante estas problemáticas, Greenpeace México sostiene que las actividades económicas y productivas no deben trasladar sus costos ambientales a las comunidades ni a los ecosistemas.
La organización plantea que quienes resulten responsables por la contaminación del Golfo de México deben rendir cuentas y garantizar la reparación del daño, además de establecer medidas para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir.
En este sentido, cuestiona el costo ambiental de los derrames de hidrocarburos y de los residuos relacionados con los lanzamientos espaciales, y llama a fortalecer la protección de las costas y de las comunidades que dependen de ellas.
Para Greenpeace México, el Golfo de México no debe convertirse en un destino para desechos ni en un espacio donde las consecuencias ambientales de determinadas actividades sean asumidas por la población y los ecosistemas.
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