sábado, octubre 1, 2022

Con más de cuatro millones de visitantes al año, el Valle de Teotihuacan presenta desabasto de agua, devastación del hábitat e inseguridad.

Alrededor del 90 por ciento de la zona arqueológica de Teotihuacan que todavía no se explora se encuentra en  riesgo si se construyen desarrollos inmobiliarios en sus alrededores y,  sobre todo, si se autoriza la instalación de grandes centros comerciales ante la presión que ejercen los prestadores de servicios en la región. A eso se suma el riesgo de que se incremente la inseguridad en el lugar.

Así lo destacaron dos trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quienes en entrevista por separado, dieron sus puntos de vista a COMUNICADORESMX sobre este tema, referente a la ampliación de la infraestructura urbana en los límites con esta zona arqueológica que recibe más de cuatro millones de visitantes al año.

José Enrique Vidal Dzul Tuyub, custodio especializado en zonas arqueológicas y representante del Comité Ejecutivo Nacional del sindicato nacional de trabajadores de la Secretaría de Cultura, explicó que se cuenta con 200 hectáreas que está “enmallado” que es conocido como perímetro A. Se trata del núcleo central donde se encuentran los monumentos arqueológicos.

“El Instituto Nacional de Antropología e Historia, a partir de diferentes procesos normativos, dividimos nuestros patrimonios arqueológicos concentrados en perímetro A, que están plenamente conservados; B, que están muy regulados y el C que pueden llevar procesos de rescate arqueológico…”

Mencionó que todos están  sujetos a la Ley del 72, de Monumentos y Zonas Arqueológicas; por ello, si se toma esa referencia, más del 90 por ciento de la información que se encuentra en los 20 kilómetros cuadrados que tiene esta zona arqueológica, estaría en riesgo, si se toma el dato general de que solo se conoce el 10 por ciento de esos vestigios.

Vidal Dzul Tuyub consideró que la presión para que crezca la mancha urbana en la región  no procede tanto de las inmobiliarias, sino  más bien de los prestadores de servicios: “yo sostengo que hay algunas personas que han invadido el perímetro A indebidamente”.  

El representante del Comité Ejecutivo Nacional del sindicato nacional de trabajadores de la Secretaría de Cultura, refirió que se busca tener un espacio con un destino lúdico, que sin duda requiere la gente, pero no en ese lugar. “Creo que es una presión de los prestadores de servicios que pretenden, considero, violentar estas normas  ya establecidas con anterioridad (…) la sociedad nos ve como una autoridad punitiva porque no permitimos el desarrollo”.

Mencionó que recientemente organizaron  un foro en el que se habló de la posibilidad de perder la denominación de Teotihuacan como patrimonio mundial “y  allí disertábamos que la presión es de los prestadores de servicios para atender a los más de cuatro millones de visitantes que tenemos en el espacio cultural…”

Al respecto, consideró que el INAH  y sus trabajadores no han sido capaces de cumplir sus obligaciones  como la inspección de las normas por parte de estos prestadores de servicios, “pero tampoco hemos ejercido nuestra potestad como difusores y divulgadores de los contenidos y nuestras funciones como  Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

Agregó que si se logra demostrar a los ciudadanos que son prestadores de servicio, ya sea micro, medianos y  grandes de que “nuestro patrimonio arqueológico en la zona monumental pudiera estar en riesgo (…) si no hubiéramos colocado el tema en la opinión pública, seguramente estas construcciones grandes cuya pretensión es prestar servicios hubiera roto, desmembrado, nuestra memoria histórica…”

Por su parte, Lázaro Salvador Moreno Rivera, quien además de ser trabajador del INAH, también es originario de San Juan Teotihuacan, narró a COMUNICADORESMX cómo fue creciendo la mancha urbana en la región, al principio de manera controlada,  pero a partir de la década de los 80’s se empieza a registrar un incremento poblacional, lo que a su  vez, ha dado pie a la construcción de nuevos desarrollos inmobilarios.

“El valle –de Teotihuacan- actualmente está teniendo problemas con agua potable, no contamos con un alcantarillado bien constituido, y eso se refleja en la flora y  en la fauna de la región, aunado al crecimiento de delitos que antes nos parecían extraordinarios, como era el robo a casa-habitación, el asalto a transeúnte, de autobuses, y una serie de cuestiones que han provocado que la zona se vuelva insegura”.

A eso se suma el aumento del tráfico vehicular que ocasiona que un recorrido de dos kilómetros se realice hasta en 30 minutos.  Destacó que para los habitantes del municipio sí representa un problema de alto impacto el que se construyan nuevos desarrollos habitacionales “en la vivienda, en lo económico, porque los predios han incrementado sus costos; antes se producían alimentos, maíz, calabazas, chiles, tomates, y hoy esos terrenos están ocupados para crear infraestructura  habitacional o industrial, entonces sí vemos una repercusión bastante fuerte”.              

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