domingo, julio 25, 2021
Flexibilidad cognitiva

La flexibilidad cognitiva es la capacidad de adaptarnos a los cambios, el ”mental shifting” es el proceso a través del cual realizamos ese cambio.

Por Laura Águila Franco                                                                   

@laura_aguila

El concepto  Flexibilidad Cognitiva o Flexibilidad Mental se refiere a la capacidad que posee el cerebro para adecuar la conducta y pensamiento ante situaciones novedosas, cambiantes o inesperadas, es decir, nos permite percatarnos de que lo que estamos realizando no funciona o ha dejado de ser adecuado, y requiere reajustarse la conducta, pensamiento y opiniones para acoplarnos al nuevo entorno o nuevas necesidades.

La capacidad de cambio, o “mental shifting” en inglés, es el elemento fundamental que permite la flexibilidad cognitiva, es importante no utilizarlos como si significarán lo mismo, como ya se dijo, la flexibilidad cognitiva es la capacidad de adaptarnos a los cambios, el ”mental shifting” es el proceso a través del cual realizamos ese cambio.

En el proceso de aprendizaje, la flexibilidad cognitiva permite desarrollar la capacidad de resolución a problemas complejos, al posibilitar comprender, analizar y buscar la mejor  estrategia para resolver las diferentes situaciones que se vayan enfrentando, podemos decir que la flexibilidad cognitiva facilita el camino para la metacognición y el aprender a aprender, siendo una de las claves importantes también para la creatividad.

En los tiempos complejos por los que hemos cursado debido a la pandemia por Covid-19, podemos valorar que la flexibilidad cognitiva ha sido un gran soporte y ayuda para afrontar los retos y desafíos que ha significado el trabajo y la educación desde casa, y puede haber resultado más sencillo y rápido para algunas personas adaptar la realización de las rutinas habituales en forma remota. Para algunas otras, tal vez los fuertes cambios hayan tenido como resultado en comportamientos y pensamientos más rígidos, adoptando las nuevas necesidades con poca tolerancia y flexibilidad.

Como se mencionó anteriormente, el pensamiento flexible es sustancial para desarrollar la creatividad, es decir, la capacidad de construir nuevas ideas, generar opciones de respuesta diferentes e innovadoras, en las actividades académicas y laborales y que se vean enriquecidas también al conectar estas ideas novedosas con las ya existentes, reforzando el concepto de que la creatividad es fundamental también en la ciencia, al ser considerado un pensamiento “racional” a lo largo de la vida.

La flexibilidad cognitiva se encuentra también ligada a una mayor capacidad de resiliencia ante sucesos negativos en la vida, lo que redunda también en una mejor calidad de vida, al apoyar positivamente en la cognición emocional y social: los estudios han demostrado que la flexibilidad cognitiva tiene un fuerte vínculo con la capacidad de comprender las emociones de las personas con quienes nos relacionamos.

Barbara Jacquelyn Sahakian, quien es profesora de neuropsicología clínica de la Universidad de Cambridge y Christelle Langley investigadora asociada de neurociencia cognitiva de la misma Universidad expresan que “a medida que salgamos de la pandemia, necesitaremos asegurarnos de que, al enseñar y capacitar nuevas habilidades, las personas también aprendan a ser cognitivamente flexibles en su pensamiento. Esto les proporcionará una mayor resiliencia y bienestar en el futuro .

La flexibilidad cognitiva es esencial para que la sociedad prospere . Puede ayudar a maximizar el potencial de las personas para crear ideas innovadoras e invenciones creativas. En última instancia, son esas cualidades las que necesitamos para resolver los grandes desafíos de hoy, incluido el calentamiento global, la preservación del mundo natural, la energía limpia y sostenible y la seguridad alimentaria”.

¿Cómo podemos fomentar la flexibilidad cognitiva?

El ser humano se ve en la necesidad de desarrollar todas sus habilidades, y esta no es la excepción. La evolución de la flexibilidad cognitiva puede beneficiarse y facilitarse cuando se planean problemas abiertos que propician la búsqueda de diferentes opciones para resolverlos y se fomenta la toma de decisiones; asumir los errores con naturalidad como parte del proceso de aprendizaje individual; utilizar analogías y metáforas.

En los niños favorece mucho el trabajar clasificando objetos diferentes y de varias formas a la vez, promover la inteligencia fluida (funcionamiento ejecutivo del cerebro que implica la capacidad de controlar el propio pensamiento), promover la comprensión lectora, enseñar a los niños a ver un mismo problema desde diferentes perspectivas o puntos de vista y proponer soluciones, aprender un nuevo idioma, aprender a tocar un instrumento musical, realizar ejercicio, ya que la oxigenación cerebral es importante, y demostrado está que el ejercicio es favorecedor de la química cerebral debido a la estimulación de endorfinas y serotonina (neurotransmisores), y que contribuyen positivamente al desarrollo de la flexibilidad cognitiva.

Está demostrado que cuando nos mantenemos aferrados a las mismas rutinas dentro de una zona de confort durante mucho tiempo, estamos dificultando el desarrollo de nuestra flexibilidad cognitiva, es importante trabajar para romper con esa norma e interesarnos por modificar los hábitos y actividades cotidianas, experimentar nuevas formas de llevarlo a cabo para darnos la oportunidad de ser creativos, innovadores, de generar respuestas y alternativas distintas, recordando que la flexibilidad cognitiva posibilita que los cambios en la vida ocurran sin que nos cause alteración, permitiéndonos adaptarnos con facilidad y mayor rapidez a ellos, impulsando el que tengamos un panorama más selectivo evitando concentrarnos en las causas que originan estrés o ansiedad, es decir, siendo más resilientes.

Trabajemos para realizar un cambio personal desarrollando la flexibilidad cognitiva, ello nos permitirá tolerar mejor los errores y cambios de planes, ser empáticos y poder tomar acuerdos con otras personas, ya que esta habilidad nos permite pensar en varios conceptos a la vez, o llevar a cabo varias tareas al mismo tiempo, y gracias a esta capacidad creativa es que ampliamos nuestro panorama y se puede transformar una mente rígida en una mente flexible, con capacidad para aceptar y generar nuevas alternativas de solución.

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